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¿Quién dice que la tercera edad es una etapa para descansar? Por la salud física y mental del adulto mayor, el tiempo se debe aprovechar al máximo, descubriendo nuevas actividades.

En el quilting, doña Lucrecia, encontró una fuente de eterna juventud, esa del espíritu, que es la mejor.
Después de años de trabajo, había llegado el tiempo de pensionarse, ahora podía hacer lo que siempre quiso: manualidades.

No tuvo que buscar mucho, rápidamente el quilting la enganchó. Los colores y estampados de las telas, le dieron un mar de posibilidades para crear.

Doña Lucrecia ahora tiene 82 años, se siente plena y feliz. Ella es toda una experta en el arte del quilting, al ritmo del hilo y la aguja, construye cada día con nuevas ilusiones.

En todos estos años ha elaborado muchos proyectos de quilting, aunque el más importante es dar clases, principalmente a otras adultas mayores.

Esa capacidad de transmitir la alegría por vivir con cada pedacito de tela, es incomparable.

Al contar su historia, doña Lucrecia tenía varios objetivos, primero mostrar su arte, su creatividad, segundo ofrecer sus cursos, pero sobre todo, decirle a usted que la tercera edad no es para descansar, es para disfrutar. Ahí está el secreto de la eterna juventud.