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En un aborto provocado hay dos víctimas: el bebé al que no se le permitió nacer, y la madre que decidió interrumpir la gestación.

Ella, luego de tomar esa decisión pensando en solucionar lo que ella consideraba "su problema", no se imagina que le espere un camino de dolor, culpa y arrepentimiento.

Distintas razones pueden llevar a la mujer a provocarse un aborto. Y en esos momentos de desorientación, ansiedad y miedo, lo ve como la única salida para solucionar sus problemas, sin pensar que es una de las experiencias más dramáticas que puede sufrir una persona.

Para María, esta experiencia le dejó un profundo vacío como ser humano, como mujer y como madre.

El síndrome post aborto, involucra una serie de síntomas emocionales que experimenta la madre.

Además, acabar con la vida de su hijo, lleva a las mujeres a experimentar un proceso de duelo, que por lo general, se vive en soledad, por miedo o vergüenza a ser juzgada.