Última Hora

Un grupo de mujeres de Alajuelita ha decidido poner manos a la obra. Y ese precisamente es el título de un programa por medio del cual el IMAS les brinda a las personas pobres una ayuda de cien mil colones al mes.

A cambio, los beneficiados deben trabajar seis horas diarias durante cinco días a la semana limpiando y embelleciendo su comunidad. Es posiblemente la mano de obra peor pagada del país, pero como dicen, la necesidad tiene cara de perro. Para muchas de ellas este es el único ingreso.

Luego de esa jornada, ellas buscan algún trabajito para redondear su ingreso, como por ejemplo limpiar una casa, por lo que gana otros ocho mil colones.

En total, sus ingresos no superan los 40 mil por persona. Con esa suma no se cubre siquiera el costo de una canasta básica. Ella y su familia se encuentran en lo que se llama pobreza extrema.

Muchas de ellas viven en casas hacinadas y en mal estado, como una mujer, que sigue a la espera de que alguien le tienda la mano.

A diferencia de sus compañeras, Yessenia no tiene una casa y paga un alquiler en un rancho que otro levantó en un tugurio a orillas del río Tiribí.

Siempre se creyó que el campo era pobre. La ciudad era un horizonte de posibilidades de bienestar y progreso. Pero hoy las cifras han dado vuelta.

La zona central del país, que incluye los principales centros de población, muestra porcentajes de pobreza mucho menores que los de los litorales. Es por ejemplo la mitad que en Guanacaste o el Pacífico sur.

Pero los porcentajes engañan, pues lo cierto es que la mayoría de la población vive en zonas urbanas, especialmente en San José. Y es allí donde se concentra más de la mitad de las personas en pobreza.

Pero además, la cifra tiende a crecer.

En el año 2005, el 18,1 por ciento de la población urbana era pobre, pero esa cifra correspondía a 476.000 personas.

En el año 2009, el porcentaje no varió, pero el número de personas era ya de 582.000. Y siguió creciendo en los años siguientes.

Es por ello que el índice de pobreza cantonal preparado por la Universidad de Costa Rica y el PNUD de Naciones Unidas colocan a San José como el cantón número 42, a Goicoechea el 44, a Desamparados como el 46, Tibás en el puesto 47, todos debajo de la media nacional.

El Observatorio del Desarrollo de la Universidad de Costa Rica les da, en el rubro de calidad de vida, los puestos 59 a Tibás, 74 a San José, 75 a Desamparados, 78 a Alajuelita, y el peor de todos, el 81, a Goicoechea.

Y es que la pobreza urbana es más dura y más cruel que la rural, porque se sufre en medio de la droga, la inseguridad y la ausencia de un medio sano.