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Para los atacantes de Nairobi, cada hora en primera plana es una victoria

Al igual que el comando que estuvo atrincherado durante tres días en 2008 en Bombay, antes de ser neutralizado, los shebab somalíes rodeados en un centro comercial de Nairobi...

AFP Agencia Hace 9/23/2013 10:54:00 AM

Al igual que el comando que estuvo atrincherado durante tres días en 2008 en Bombay, antes de ser neutralizado, los shebab somalíes rodeados en un centro comercial de Nairobi saben que cada hora que se mantengan en primera plana de la actualidad mundial es una victoria para ellos, estiman expertos.

Para un movimiento que ha demostrado que no le faltan voluntarios para misiones suicidas, la publicidad internacional que aporta una operación como la lanzada el sábado en el centro comercial Westgate tiene un valor inestimable y al mismo tiempo es fácil de organizar, señalan.

"Los shebab pierden terreno en Somalia, ya no son tan fuertes como antes", explica a la AFP el británico Alex Vines, director del programa África del instituto de investigaciones londinense Chatham House. "Un ataque como éste los mantiene en la actualidad. El objetivo es sacar de él la mayor publicidad, demostrar que mantienen sus capacidades operacionales y que son capaces de organizar un ataque terrorista espectacular fuera de Somalia", agrega.

El objetivo del comando de unos diez hombres armados con armas automáticas y granadas, como en Bombay en noviembre de 2008, no es tomar rehenes y luego negociar, sino matar la mayor cantidad de "infieles" posible y resistir el mayor tiempo posible a las fuerzas que los enfrentan.

En declaraciones hechas el lunes a la BBC, un hombre llamado "Abú Omar", presentado como un comandante de los shebab, afirmó que está en contacto con el comando y sostuvo que negociar no está planteado. Según él, se trata de kamikazes que no van a tratar de escapar vivos y son, por ello, tanto más temibles. "Todo muyaidin (...) quiere morir en nombre de Alá para convertirse en mártir, esto es algo que desconcierta totalmente a los occidentales", dijo.

Frédéric Gallois, exjefe de la brigada de élite de la gendarmería francesa (GIGN), estima que ese tipo de ataque, apunta a "obtener con la duración un efecto más terrorífico que un atentado".

"Mientras controlan el tiempo, pueden hacer que se eternice la tensión dramática", dijo el experto a la AFP. "Para la policía y el ejército kenianos, lo importante es salvar la mayor cantidad de rehenes y al mismo tiempo hacer cesar la dramaturgia de este ataque", añadió.

Símbolo de la opulencia occidental
Para intervenir en tales circunstancias, se necesitan unidades bien equipadas y especialmente entrenadas, lo que Kenia no tiene necesariamente. Una fuente de la seguridad keniana indicó a la AFP que miembros de una unidad de israelí experta en la materia llegaron a Nairobi e intervienen junto a las fuerzas kenianas.

"En el plano táctico, la maniobra de las fuerzas kenianas es muy complicada, porque necesitan encontrar soluciones para salvar el máximo posible de rehenes, cuando los terroristas han debido poner explosivos en las salidas e incluso en los rehenes", señala Gallois.

Vanda Felhab-Brown, del Center for 21st Cntury Security and Intelligence de la Brookings Institution de Washington, considera que es muy probable que el ataque de Bombay en 2008, llevado a cabo por diez islamistas entrenados en Pakistán contra blancos como una estación ferroviaria, hoteles y un centro judío, haya inspirado a los somalíes. En aquel caso, los agresores resistieron desde el miércoles hasta el sábado, atrincherados con los rehenes. En la operación murieron 166 personas y 300 fueron heridas. Nueve de los diez atacantes murieron también en los enfrentamientos.

"Los grupos terroristas se copian a menudo unos a otros" la manera de operar, señaló la experta, contactada por teléfono desde París. "Existen pruebas de que tales operaciones incitan a otros grupos a adoptar los mismos métodos, como fue el caso en los años 70 con los desvíos de aviones. No necesitan para ello reunirse o cooperar", añadió.

La elección como blanco del centro comercial, como la de los grandes hoteles en Bombay, responde a la condición de símbolo del lugar tanto como al hecho de que sea fácil de atacar.

Westgate aparece como "un blanco evidente, en un barrio acaudalado, con numerosos extranjeros, el símbolo de la opulencia occidental en Kenia", a lo que se agrega que el único equipo de seguridad estaba constituido por "unas pocas personas sin armas que registran los bolsos y hacen pasar a la gente por el detector de metales", recalca Felhab-Brown.