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Todavía es incierto el futuro de un ex guardaespaldas de apellido González de 64 años.

Él es el principal sospechoso de disparar contra José Alonso Romero Picado, escolta del ministro de la Presidencia.

Un disparo en el rostro acabó con la vida de Romero, de 39 años, mientras que el sospechoso sigue bajo las órdenes de las autoridades judiciales.

Testigos señalan que el detenido disparó contra la víctima, luego de que ésta lo golpeara en al menos dos ocasiones.

En este punto surge el argumento de una posible legítima defensa por parte del ex guardaespaldas

Será en un proceso judicial donde se ventilará ese argumento, en el cual podrían surgir también las calificaciones de homicidio simple u homicidio especialmente atenuado.

En el caso de un homicidio especialmente atenuado el acusado podría conciliar con la familia y de ser condenado iría a prisión de uno a seis años, teniendo la opción del beneficio de ejecución condicional de la pena.

Además, está en el panorama una acusación por homicidio simple, por la cual el detenido se expondría a cárcel de 12 a 18 años.

Una muerte por ira en la carretera no es nueva en nuestro país.

En el último año se dictaron dos sentencias contra dos choferes que se fueron a los golpes o balazos luego de un altercado en carretera.

En octubre del año anterior le impusieron 12 años de cárcel a un psicólogo de apellido Zumbado, por la muerte de Gustavo Loaiza.

El exempleado del ICE fue agredido con un candado para volante, situación por la que fue hospitalizado y murió semanas después.

En junio anterior, un hombre de apellido Solis recibió 18 años de cárcel por la muerte de Alejandro Chacón Marchena.

Una noche del 2011, el sentenciado disparó contra su víctima a la salida de un restaurante de comida rápida, luego de que la víctima le sonó el pito de su vehículo al agresor.

En las próximas horas, se espera conocer si se le impondrán o no medidas cautelares al sospecho de dar muerte al escolta del ministro Benavides.