Última Hora

Internacional

En jets privados o vuelos abarrotados, turistas huyen del inundado Acapulco

La emergencia en la que está sumergido el balneario Acapulco tras las históricas tormentas que azotan a México saca a flote contrastes entre turistas que escapan en jets privados...

AFP Agencia Hace 9/18/2013 5:32:00 PM

La emergencia en la que está sumergido el balneario Acapulco tras las históricas tormentas que azotan a México saca a flote contrastes entre turistas que escapan en jets privados, otros que batallan para abordar un avión militar y pobladores oportunistas o desesperados que han saqueado comercios.

"Nos corrieron (echaron) de los hoteles, no nos daban servicio y nos cobraban por las toallas, el jabón y el uso del baño", dijo a la AFP Viridiana, una joven de 26 años que intentaba el miércoles abordar uno de los aviones que evacúan a turistas desde una base militar cercana a Acapulco, adonde viajó el pasado jueves con 15 familiares desde Ecatepec (centro).

Las inéditas tormentas que aún padece buena parte del país tras el impacto de dos ciclones simultáneos han dejado 80 muertos, afectando particularmente a este conocido puerto sobre el océano Pacífico, donde unos 40.000 turistas quedaron atrapados cuando aludes e inundaciones deshabilitaron las carreteras y el aeropuerto internacional.

Las vías seguirán bloqueadas al menos hasta el viernes y los turistas salen a cuentagotas -hasta ahora unos 5.000- por avión gracias a un puente aéreo que improvisaron las autoridades con vuelos comerciales y militares enviados desde Ciudad de México.

Disipadas las lluvias torrenciales en Acapulco, este miércoles miles de personas estaban al borde de la deshidratación cuando, en la base militar aérea, hacían fila bajo un intenso sol intentando lograr sitio en uno de los vuelos.

"Tenemos actividades en Ciudad de México que nos apremian para regresar", dijo a la AFP Juan Pablo Beltrán, un estudiante colombiano de 22 años que realiza un intercambio académico y que estaba formado desde hacía más de 15 horas.

"Es la primera vez que vemos una tormenta así (...). Acapulco no es divertido", lamentó el joven al lado de numerosas familias, algunas con niños enfermos, que también aguardaban la oportunidad de abordar una nave militar.

La fatiga de los turistas se convirtió en furia cuando se percataron de la existencia de otra fila -mucho menos larga- por la que desfilaban rápidamente otros pasajeros para escapar de la catástrofe a bordo de jets privados. Uno de ellos dijo a la AFP que había pagado cerca de 300 dólares por una plaza.

"Pido al gobierno que, como todos pagamos impuestos, nos traten de la misma manera porque en esta tragedia la pobreza y la riqueza son iguales", clamaba Leonor Carretto, una enfermera que cargaba a su pequeña hija con fiebre.

Reclamos por escasez de agua y alimentos
Las más de 20 muertes en Acapulco -siete de ellas de menores de edad- ocurrieron en zonas periféricas y rurales del puerto, y se debieron a colapsos de viviendas, derrumbes y crecidas de arroyos, según el municipal Centro de Comunicaciones y Monitoreo.

Más de 1.000 habitantes de esas colonias tuvieron que ser rescatados en helicópteros desde el techo de sus anegadas casas, algunas de las cuales fueron rodeadas por caimanes que salieron de su hábitat ante el desborde de la laguna de Puerto Marqués.

Pero ponerse a salvo del agua en uno de los tres refugios de la ciudad es sólo uno de los retos que enfrentan los damnificados de Acapulco, quienes se quejan de la falta de agua y algunos alimentos en tiendas departamentales.

"Tengo una nena de un año y debo tener agua embotellada para sus biberones. Sólo hay botellas pequeñas pero son caras e insuficientes", relató Óscar Jacinto, habitante de una colonia periférica del puerto.

"No hay comida, no hay agua, no hay ropa, nadie fue a sacarnos. ¿Dónde estuvo la protección de las autoridades?", se indignó de su lado América, una joven de 28 años.

"Yo soy abogada y ¿sabe dónde esta mi título? bajo el agua", decía la joven la tarde del martes frente a una gran tienda de autoservicio de la cual cientos de personas hurtaban bebidas azucaradas, productos de higiene e incluso electrodomésticos, ante la mirada impotente de la policía.

"Estamos más que nada para mantener el orden, pero no podemos hacer más (para evitar el saqueo), son muchos", dijo un agente bajo el anonimato.

Al salir el sol este miércoles, las aguas del océano Pacífico volvieron a ser visibles delante de las playas de Acapulco, cuya arena estaba saturada de basura y animales muertos.

Sin embargo, el paisaje apocalíptico no impidió a cientos de turistas abarrotar los bares de la zona, donde resonaban a todo volumen las canciones de Luis Miguel, un artista apodado "El Sol de México" que pasa largas temporadas en su casa de Acapulco.