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Harvey Armstrong

Harvey Armstrong

"O mueres siendo un héroe o vives lo suficiente para convertirte en villano".

Hace 3/18/2013 10:48:00 AM

“O mueres siendo un héroe o vives lo suficiente para convertirte en villano”.

Al mejor estilo de Harvey Dent, famoso villano de Ciudad Gótica mejor conocido como “Dos Caras”, así se presentó la noche del jueves Lance Armstrong en una entrevista con la reconocida, respetada y poderosa Oprah Winfrey.

Dos minutos fueron suficientes para acabar con una historia que, según Armstrong, en la vida real solo puede llamarse utopía.

“Habría sido imposible ganar los siete Tour de Francia sin doparme”, así frío y directo, el ídolo de muchos y odiado por pocos sintió como la moneda por primera vez, caía sobre el lado contrario.

Sería fácil liderar un desfile de insultos y reclamos sobre Harvey Armstrong, pero conversando con unos de mis hermanos, comprendí que también sería algo hipócrita.

Bajo ninguna circunstancia pretendo justificar la mentira y engaño que sostuvo el ciclista por años, pero de una u otra manera, todos somos cómplices.

En este mundo hay personas a las que les llega el día en que se transforman en un producto, como cualquier otro que tenemos a nuestro alcance en los estantes de los supermercados. A partir de ese momento, la persona en cuestión, las personas que le rodean, su equipo de trabajo y sus seguidores se unen para llevarlo al olimpo.

Ahí y en este caso, en compañía de Zeus y sus amigos, es cuando Lance decide continuar con una carrera falsa, pues ganar para no “defraudar” a nadie y convertirse en una leyenda viviente sin importar el precio, se convirtieron en su motivación.

Póngase a pensar que hubiese sido de Ricky Martin si anunciaba que era homosexual a los pocos días de lanzar “Livin’ La Vida Loca”, para muchas/muchos su imagen de símbolo sexual desaparecía, no más conciertos llenos de “pretendientes” gritando “rico”, “papi” y muchas cosas más, no más besos nocturnos a "posters" colgados al lado de la cama, por supuesto, también están los seguidores que comprenden y no relacionan su preferencia sexual con su música.

Similar es el caso de Armstrong, un ejemplo por su lucha contra el cáncer, la cual deparó un proyecto noble y puro como la fundación “Livestrong”, ganador de siete Tours de Francia y que en su último triunfo dijo: “Lo lamento por aquellos que no creen en el ciclismo y no pueden soñar en grande”.

Luego de su primera victoria en la carrera más importante del mundo, Armstrong se enfocó en mantener su imagen de luchador e inspiración, pero de la manera menos inspiradora posible.

Entonces a esas personas también les llega el día en que vuelven a recordar que son humanos, que como todos también cometen errores, que no siempre se gana y que “mejor tarde que nunca”.

Comprendo la tristeza y desilusión de los seguidores de Armstrong y el deporte en general, en lo personal no sé qué haría si llega el día en que Michael Jordan diga: “No eran alas imaginarias/talento/motivación, me dopaba para volar”; sería devastador.

Pero Lance no es el primero ni el último, el ciclismo no es el deporte más sucio ni el más limpio, pregúntenle al comisionado de la MLB, pero su arrepentimiento y disculpas sí son justas y necesarias, aunque en muchos casos insuficientes.

Las "Dos Caras" que mostró Lance, una en la que lo acepta todo y otra en la que asegura no considerar su método para ganar como  una "trampa", son las mismas de la moneda que muchos mantienen en el aire para definir su legado.

Lo curioso es que en las historietas, en su gran mayoría, Batman (el bien) siempre triunfa, y creo que en este caso luego de años de investigación, dimes y diretes, demandas, mentiras, lágrimas, alegrías, decepciones, libros y brazaletes amarillos, también lo hizo.