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El "Costa Concordia", la mayor operación de salvamento marítimo

La compleja operación para enderezar el buque de 17 pisos de altura y 290 metros de eslora y 114.000 toneladas -más largo y casi el doble de pesado que el "Titanic"...

AFP Agencia Hace 9/17/2013 12:11:00 AM

La titánica operación de enderezamiento del crucero de lujo "Costa Concordia", iniciada este lunes frente a las costas de la isla italiana del Giglio, donde encalló hace 20 meses, concluyó a las 04H00 del martes (02H00 GMT), anunciaron las autoridades italianas. Se trata de la mayor operación de salvamento marítimo, de acuerdo con la línea de cruceros.

Por primera vez desde el 13 de enero de 2012, fecha del naufragio que dejó 30 muertos y dos desaparecidos, las sirenas del crucero de lujo resonaron en el pequeño puerto toscano, crecibidas con hurras, constató una periodista de la AFP.

"La operación de 'parbuckling' (rotación, ndlr) ha concluido. El barco ha alcanzado la vertical, hemos llegado a los cero grados", anunció en conferencia de prensa Franco Gabrielli, jefe de la Protección Civil italiana.

Por la noche, la imponente silueta iluminada del palace flotante, con el flanco roñoso después de pasar 20 meses debajo del agua, destacaba delante del puerto, donde se congregaban cientos de personas emocionadas.

"Verlo surgir del agua es muy emotivo para mi. No me lo podía perder. Hubiera podido perecer en el barco y en realidad estoy aquí para contar mi historia", declaró Luciano Castro, un sobreviviente.

El teniente de alcalde de Giglio, Mario Pellegrini, que estuvo movilizado toda la noche del naufragio para salvar a los pasajeros, dijo que estaba "conmocionado". El barco "se empieza a parecer al de aquella noche", dijo.

"Es muy impresionante de verdad ver el estado del barco. Perturba porque tenemos delante nuestro una tragedia", declaró el almirante Stefano Tortora, uno de los especialistas encargados de la rotación.

El experto en rescate de barcos que dirigía las operaciones desde una plataforma flotante, el sudafricano Nick Sloane, fue aplaudido y jaleado como un héroe en los muelles y desde los balcones.

"Siento alivio. Una operación a esta escala nunca se había realizado. Era un poco como unas montañas rusas", confió el "senior salvage master", que dirige las obras desde hace más de un año.

"Ahora tenemos que hacer una inspección detallada de los daños sufridos por el barco", añadió, antes de meterse en un bar y pedir una cerveza. "Si es bastante fuerte para erguirse de esta manera, lo es también para volver a flotar", añadió.

Para el ingeniero Franco Porcellacchia, jefe del proyecto para Carnival, casa madre del armador Costa, "la operación no podía transcurrir mejor".

"La quilla del barco requerirá importantes reparaciones", añadió Gabrielli, mientras que Sergio Girotto, de la empresa italiana Micoperi, integrante del consorcio estadounidense-italiano encargado de la operación, confió que "había visto concluir la rotación" y fue aplaudido en las sala de prensa.

La compleja operación para enderezar el buque de 17 pisos de altura y 290 metros de eslora y 114.000 toneladas -más largo y casi el doble de pesado que el "Titanic"- había empezado este lunes a las once de la mañana (09H00 GMT).

La nave, que tenía 65 grados de inclinación cuando estaba recostado sobre los arrecifes, inició la rotación impulsado por 36 enormes cables de acero enlazadas a torrecillas, instaladas para la ocasión.

Hacia el mediodía el gigantesco crucero "se había despegado de los arrecifes". Dos horas después comenzó a verse parte del casco de la nave que estaba sumergido, cubierto de musgo verduzco.
Hacia la medianoche (22h00 GMT), Gabrielli había anunciado que "el enderezamiento (había) superado el nivel fatídico de los 24 grados" y la fase final se acercaba.

A partir de los 24 grados de inclinación ya no era necesario ejercer tirar con los cables. La rotación continuó llenando con agua de mar, por unas válvulas, las enormes cajas metálicas (grandes como inmuebles de 7 a 11 pisos) fijadas en el flanco izquierdo (estribor) del buque.

Los técnicos limitaron voluntariamente la entrada de agua en las cajas para el barco descendiera "suavemente para posicionarse" encima de las plataformas artificiales instaladas ex profeso, explicó Girotto.

La compleja operación para enderezar el buque de 17 pisos de altura y 290 metros de eslora y 114.000 toneladas -más largo y casi el doble de pesado que el "Titanic"- sufrió un retraso por la tarde por la intervención de un equipo de expertos alpinistas para retirar unos cables, pero se aceleró por la noche.

En la siguiente etapa, la nave será estabilizada con los cajones enormes fijados a babor y estribor en la parte superior del casco, que luego se irán vaciando para permitir que el barco flote y se pueda remolcar.

Unos cien ingenieros y técnicos de varias nacionalidades participaron en la operación de enderezar el barco gigante.

Se trata de una operación sin precedentes en la historia de la ingeniería moderna para una nave de un tamaño tan grande y tan cerca de la costa.

La operación, confiada la italiana Micoperi y a la estadounidense Titan, evaluada en más 600 millones de euros, corre por cuenta de Carnival.

Una vez reflotado el barco, un equipo de buceadores buscará los restos de las dos personas que siguen desaparecidas, una pasajera italiana y un camarero indio.

"Espero encontrar el cuerpo de mi mujer. Me dijeron que la búsqueda comenzará cuando el barco sea estabilizado", declaró Elio Vicenzi a la prensa italiana.

Por su parte Kevin Rebello, hermano del camarero indio, ha seguido todas las operaciones que se han realizado en la isla con la esperanza de poderle darle sepultura en su tierra natal.

La ingeniería naval italiana se jugaba su prestigio ante el mundo después del grave naufragio causado por un error del capitán del crucero, Francesco Schettino, único acusado del accidente.

"Está en juego la credibilidad de Italia", escribió este lunes el diario Il Fatto Quotidiano, al recordar que el capitán, acusado de homicidio múltiple por imprudencia, abandono de navío y daños al medio ambiente, representaba el emblema de una Italia cobarde y en declive.

El alcalde de la isla, Sergio Ortelli, organizó la recepción de unos 400 periodistas, fotógrafos y camarógrafos de todo el mundo para seguir en directo el operativo.