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La tasa de desempleo en Brasil se mantuvo en 11,8% en el trimestre julio-septiembre, en tanto que el trabajo informal batió nuevos récords, informó este jueves el oficial Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

En septiembre habían 12,6 millones de personas en busca de un empleo, un número sin variación respecto a junio-agosto y mayo-julio, precisó el IBGE, que realiza sus estudios sobre la base de trimestres móviles. 

En porcentaje tampoco hubo alteraciones en la desocupación, que había caído de 12,7% en el primer trimestre de este año a 11,8% en mayo-julio. La estimación promedio de 31 instituciones financieras y analistas consultados por el diario económico Valor era sin embargo de una caída a 11,6% en julio-septiembre. 

La variación del indice fue además mínima respecto al 11,9% del mismo período de 2018.

El desempleo en Brasil era de 6,5% a fines de 2014, pero dos años de recesión y ya casi tres de débil crecimiento dispararon la tasa, que no baja de los dos dígitos desde febrero de 2016.

En ese proceso también se disparó la informalidad, según los informes del IBGE, realizados por encuestadores enviados a miles de domicilios.

En julio-septiembre, había 11,8 millones de trabajadores sin contrato en el sector privado, en alza de 3,4% respecto al mismo periodo de 2018.

"Tanto la tasa (de informalidad) como el contingente asociado a ella son récords", dijo la analista del IBGE Adriana Araújo Beringuy.

También hubo un número récord de "trabajadores por cuenta propia", una categoría en auge con la tercerización del trabajo. En julio-septiembre, 24,4 millones estaban inscritas como tales, un millón más (+4,3%) que en igual periodo de 2018.

El número de "desalentados" (personas que desistieron de buscar trabajo por falta de oportunidades) se mantuvo en 4,7 millones, estable tanto en comparación con junio-agosto como con el mismo trimestre del año pasado.

El gobierno del presidente Jair Bolsonaro lanzó desde su llegada al poder en enero un programa de ajustes fiscales y privatizaciones, con el fin de recuperar la confianza de los inversores como fórmula para dinamizar a la mayor economía latinoamericana.

Pese a una aprobación de la reforma de las jubilaciones, los resultados se hacen esperar. Las expectativas del mercado son de un crecimiento económico de 0,91% para este año, por debajo del 1,1% de 2017 y 2018.