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El ministro de Ambiente y Energía (MINAE) descartó que Costa Rica pueda realizar la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, conocido como COP 25, en los términos y condiciones que pretendía albergarlo Chile.

El jerarca del MINAE reaccionó ante la consideración de nuestro país como alternativa para organizar el evento luego de que el presidente chileno Sebastián Piñera anunciara este miércoles que Santiago no podrá ser la sede del 2 al 13 de octubre.

Tras el anuncio todas las miradas se pusieron en nuestro país, que había realizado la PreCOP-25 en octubre anterior, sin embargo, el ministro Carlos Manuel Rodríguez señaló que organizar una actividad para más de 20.000 personas en tan corto plazo es complicado para cualquier país.

“Es difícil hacer una COP-25 del tamaño que se estaba organizando en Chile, lo que replantea qué se debe hacer… Tenemos que ser realistas, aquí no podemos organizar un evento para más de 20.000 personas en menos de tres, cuatro o cinco meses”, destacó Rodríguez.

Agrega que recibieron con tristeza la noticia desde Chile, ya que Costa Rica viene trabajando en conjunto desde hace varios meses para mantener la presidencia de la COP en Latinoamérica luego de que Brasil desistiera de esta iniciativa.

“Ahora está en manos de la presidencia de la COP (Chile) definir cuáles son los pasos a seguir. Costa Rica seguirá apoyando en este proceso para poder valorar todas las opciones de dónde y en qué condiciones se realizaría”, dijo Rodríguez.

Para el jerarca, la prioridad debe concentrarse ahora en la parte política para que se retomen los temas del Acuerdo de París que merecen ser negociados.

“La COP-25 debe cambiar sustancialmente a una cantidad de 4.000 o 5.000 personas que se concentren en la parte sustantiva y que no se haga antes de marzo de 2020 porque materialmente es imposible antes de este mes”, agregó.

Otra valoración que se maneja es suspender la COP-25 y pasar a la COP-26, pero no sería lo recomendable en la voz del ministro, ya que muchas de las negociaciones tendrían que iniciar de cero, retrasando las acciones en el tema climático.