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Los padres en algunas ocasiones etiquetan a los hijos.

Algunos ejemplos son: “es que usted sí que es lento”, “que chiquito más inquieto por Dios”, “ay es que a ella todo le da miedo”, “ese niño es muy chineado” o “mi hija es bien lloroncita”.

Esas son etiquetas que a veces los padres repiten sin querer, pero que pueden dejar una marca negativa en los niños y perjudicar su autoestima.

¿Cuál es el verdadero peligro de etiquetar a los niños? De eso hablamos en Buen Día con la psicóloga Catalina Cárdenas.

Si desea comunicarse con ella puede llamarla al: 2271-4949.