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El primer ministro británico Boris Johnson se preparaba este miércoles para unas elecciones "difíciles" tras la votación de los diputados a favor de organizar legislativas anticipadas en diciembre, con el objetivo de intentar resolver la cuestión del Brexit.

Después de tres rechazos, los diputados lograron finalmente aprobar el martes por amplia mayoría la organización de elecciones el 12 de diciembre para intentar resolver la compleja cuestión del Brexit, que divide el país desde el referéndum de 2016.

"Es hora de que el país se reúna, aplique el Brexit y avance", dijo Boris Johnson ante un grupo de políticos conservadores. "Serán unas elecciones difíciles y lo haremos lo mejor posible", agregó.

El jefe de gobierno aspira a lograr una mayoría absoluta en el parlamento, que su actual gobierno no tiene, y opta por presentarse como el máximo partidario del Brexit.

En caso de victoria amplia, Johnson tendría las manos libres para hacer adoptar el acuerdo de divorcio alcanzado con la Unión Europea a mediados de octubre –cuya ratificación fracasó en el Parlamento– y cumplir así la promesa de sacar al Reino Unido de la UE.

A pesar de su promesa de aplicar el Brexit "cueste lo que cueste" el 31 de octubre, el primer ministro se vio obligado a pedir un nuevo aplazamiento de tres meses a los europeos.

"Es el parlamento el que impidió aplicar el Brexit", denunció el miércoles el ministro de Sanidad, Matt Hancock, en la BBC.

A pesar de que está al alza en los sondeos, con diez puntos de ventaja, las elecciones son un riesgo para Boris Johnson. Muchos 'tories' todavía recuerdan cuando en 2017 la ex primera ministra Theresa May era favorita pero terminó perdiendo escaños.

Johnson podría perder votos no solo entre la parte más proeuropea de su electorado sino también en el sector que aboga por un Brexit duro, que podría optar por votar al nuevo partido de Nigel Farage.

"El bloqueo en el Parlamento por fin terminó, el Brexit tiene ahora un oportunidad de éxito", escribió Farage en Twitter.

Según John Curtice, profesor de la universidad escocesa de Strathclyde, "son unas elecciones con dos opciones, Johnson sí o Johnson no".

Los laboristas, el principal partido de la oposición, quiere obtener en caso de victoria un nuevo acuerdo con la UE y someterlo a un referéndum. En caso de rechazo el Brexit quedaría anulado.

El líder laborista, Jeremy Corbyn, prometió una campaña "ambiciosa y radical para buscar un cambio real" y se presenta como un defensor de los servicios públicos.

"Pienso que tendremos un gobierno mayoritario antes de Navidad, no puedo pensar en un mejor regalo de Navidad", dijo a la BBC el responsable laborista de cuestiones económicas, John McDonnell.

Por su parte el partido independentista escocés SNP, proeuropeo, también es favorable a un nuevo referéndum y espera volver a poner encima de la mesa la cuestión de la independencia de Escocia.

Los Lib-Dem, el partido liberal demócrata, en auge en los sondeos, prometen anular directamente el Brexit.

"Creo que la elección que nos ofrecen entre Boris Johnson y Jeremy Corbyn es insuficiente. Ninguno de estos hombres es apto para dirigir el país", dio a la BBC la líder de los Lib-Dem, Jo Swinson, que aspira a ser primera ministra.

Las elecciones generales, previstas en principio en 2022, serán las terceras en cuatro años tras el escrutinio anticipado de 2017, también provocado por el Brexit, dos años después del de 2015.

El proyecto de celebrar elecciones necesita todavía este miércoles el aval de la Cámara de los Lores pero podría tratarse solo de una formalidad. El parlamento debería disolverse entonces el 6 de noviembre.