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Convocante de masivas manifestaciones antiseparatistas, la entidad Sociedad Civil Catalana (SCC) busca mostrar al mundo que Cataluña no es sinónimo de independentistas, afirmó este viernes su presidente, Fernando Sánchez Costa.

El activista respondió las preguntas antes de una nueva marcha este domingo para "dar voz a esa Cataluña silenciosa y silenciada" que no quiere separarse de España.

El último sondeo público del gobierno regional mostró que un 48,3% de catalanes rechaza la secesión y un 44% la apoya.

¿Qué persigue la movilización del domingo?

Respuesta: "Hemos visto para empezar unas imágenes dramáticas la semana pasada, un clima de violencia que no habíamos visto en Barcelona ni en España en décadas. Es importante que volvamos a salir para decir basta a la violencia y a la confrontación. Para recordar que también estamos aquí, que somos mayoría los no independentistas, y ese es un mensaje importante para Cataluña, para España y el mundo, donde muchas veces se confunde el independentismo con Cataluña. (En esta región) había todavía un miedo a lo español, para que no se te identificara con la dictadura y su discurso. Pero después de 40 años ha sido la hiperpresión nacionalista lo que nos ha hecho decir: 'Vamos a defender los símbolos, las banderas, las ideas de la España democrática'".

¿Qué ha cambiado desde el 2017, año de la tentativa de secesión de Cataluña?

"La diferencia fundamental es que ya no hay un miedo a que la independencia sea real. Ya nadie se cree en Cataluña que haya posibilidad de independencia. La mayor parte del independentismo ha asumido que hay que pasar a una nueva etapa y que la vía unilateral no tiene recorrido, pero hay una parte, la cúpula dirigente, sobre todo (el presidente regional independentista Quim) Torra y (su antecesor, huido de la justicia española a Bélgica, Carles) Puigdemont, decidida a mantener, por motivos de convicción o electorales, el choque y la tensión. No insistamos en la política de confrontación que tanto nos perjudica. Hablemos dentro del marco de la legalidad, hablemos sobre todo dentro de Cataluña, y escuchando a esa mayoría catalana no independentista que se siente muy lejana de las instituciones catalanas".

 ¿Qué proponen para el futuro?

"No hay una receta mágica. Lo que sería bueno es una política empática de gestos. El camino es una política de doble reconocimiento: que España como país reconozca mejor su pluralidad interna, lo que no es fácil, porque la Constitución española es mucho más pluralista que la francesa, italiana o alemana, pero siempre se puede avanzar. Y que en Cataluña por primera vez el gobierno autonómico reconozca la pluralidad interna. Todos tenemos que hacer un esfuerzo para construir la Cataluña del futuro en común. Esa voluntad de construcción se ha entendido siempre como una concesión al nacionalismo, y quizás hay que ceder en algunos puntos, quizás tienen razón en algunos puntos, pero a partir de ahora habrá que escuchar a la mayoría social catalana no independentista que tiene también los sentimientos a flor de piel".