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Respuesta de campeón. Los All Blacks, vigentes campeones del mundo y números uno del ranking, mostraron el tamaño de su ambición al superar claramente a Irlanda (46-14) este sábado en Tokio, clasificándose para las semifinales, donde se medirá a Inglaterra, su rival más ambicioso.

Los ingleses, enormes en defensa y muy acertados en ataque, aplastaron a Australia (40-16) en el otro encuentro de cuartos de final, un poco antes en Oita. Esta final anticipada entre los máximos favoritos y uno de los principales aspirantes se celebrará dentro de una semana en Yokohama.

En su búsqueda de una tercera corona mundial consecutiva, Nueva Zelanda posó siete tries, dos de ellos obra de Aaron Smith (14, 20), para hacer callar a los ruidosos aficionados irlandeses, que acudieron en masa a Japón para apoyar a su selección.

Pero el entusiasmo de los de verde fue simplemente insuficiente para detener el rodillo negro que cayó sobre el XV del Trébol, que se marchó al descanso con una desventaja de 22-0 y una defensa con fugas por todos lados.

Con 29 tackles fallados en total, los irlandeses parecieron olvidar los principios defensivos trabajados por el seleccionador, Joe Schmidt, que frustraron a tantos rivales durante más de un año.

"Hemos estado un poco desinflados toda la temporada", reconoció al final del partido Schmidt. "Es decepcionante, estuvimos genial el año pasado", pero ahora "no hemos estado donde queríamos estar", lamentó.

Los puntos fuertes de los irlandeses quedaron eclipsados por culpa del trabajo de los All Blacks, guiados por un Sam Cane impresionante y un Beauden Barrett cada vez más cómodo atrás y autor de su 35º try internacional (32).

El de este sábado fue el último encuentro con la camiseta de la selección irlandesa del hooker y capitán Rory Best, que sin duda hubiera preferido otra despedida. El seleccionador Schmidt también dijo adiós al cuadro irlandés con esta derrota.

- Irlanda y la maldición de cuartos -

Los neozelandeses acallaron las dudas que habían aparecido sobre su verdadero nivel: luego de una fase de grupos superada sin dificultades, con tres victorias cómodas frente a Sudáfrica (23-13), Canadá (63-0) y Namibia (71-9), y el encuentro anulado contra Italia, los hombres de Steve Hansen no habían vivido un verdadero test desde hacía casi un mes.

Los oceánicos se mostraron muy convincentes contra una Irlanda que les había vencido en dos ocasiones en los últimos tres enfrentamientos (victorias 40-29 en 2016 y 16-9 en 2018, derrota 21-9 en 2016) y a la que los expertos veían capaz de poner en apuros a la maquinaria neozelandesa.

Finalmente, nada más lejos de la realidad y la maldición del XV del Trébol sigue vigente un Mundial más, al caer por séptima vez en su historia en cuartos, la tercera consecutiva.

Australia en 1987 y 1991, Francia en 1995 y 2003, Gales en 2011 y Argentina en 2015 pusieron fin al sueño irlandés en las anteriores citas mundiales. El conjunto europeo nunca ha superado los cuartos de final.

Los All Blacks solo dejaron migajas a sus rivales este sábado en la noche de Tokio: un try del centro Robbie Henshaw (69) y un penalti try (76).

Agresivos en defensa, implacables en ataque, Nueva Zelanda está aquí, insaciable. Inglaterra está sobre aviso.