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Iván Olivares para Confidencial Nicaragua 

En 2018, la economía, que estaba prevista a crecer alrededor de 5%, decreció en -3.8%. En 2019, el Gobierno vaticina que decrecerá solo -2.0%, pero las estimaciones independientes calculan que descenderá en un rango de -4% a -7%, con lo cual, por definición, el país caería en situación de depresión económica.

Dos economistas consultados por CONFIDENCIAL sustentan dos escenarios: el primero, que la economía descienda más, hasta llegar al momento en que esos porcentajes se vayan haciendo menores. Podría ser porque haya un (ligero) repunte de la economía, pero lo más probable es que ocurra por un hecho matemático y estadístico simple y dramático: porque ya no pueda caer más.

“Eventualmente habrá algún tipo de rebote, cuando ya no haya cómo descender más. Luego comenzará a crecer, pero muy lentamente”, dice un experto de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).

El segundo escenario es que siga cayendo, hasta alcanzar el nivel de algunas de las economías más paupérrimas del continente.

“Puede caer aún más. Eso depende de cómo evolucionen las condiciones políticas, porque nuestro problema no es económico, sino político con ramificaciones económicas”, dijo por su parte el economista Pedro Belli, exfuncionario del Banco Mundial.

“Caímos -3.8% en 2018; aun si solo cayéramos -2.0% en 2019, no sería una caída despreciable. Caer dos años seguidos sería un golpe bastante fuerte, pero si este año el retroceso es mayor que el de 2018, (como pronostica Funides), entonces veríamos una profundización de la crisis económica causada por la crisis política”, aseveró uno de los expertos de la Fundación.

“Un decrecimiento menor indica que ya tocaste fondo”, añadió.

Belli observa “señales de estabilización a un nivel muy bajo. No estamos creciendo, pero sí estabilizándonos”, citando que “la fuga de plata (en referencia al retiro de los depósitos bancarios) continúa, pero está cada vez más baja”.

“¿Hasta dónde pueden caer las economías? Hasta que la gente se muere de hambre o se rebela. Ahí están los ejemplos de Cuba y Venezuela. No existe más límite que cuando ya estás en un nivel de subsistencia, cuando no estás exportando nada y solo se produce comida para el día a día. El país podría regresar a los niveles en que lo entregó el propio Daniel Ortega en 1990, o peor”, alertó Belli.

Lo perdido, perdido está

Según el Ministerio de Hacienda, el país decrecerá en -2.0% este año, y comenzará a crecer a partir del próximo, y los siguientes. El problema es que esa lista de deseos no se sustenta con una realidad en la que se están secando cuatro de las cinco fuentes externas de crecimiento, así como las internas.

En este último apartado, Funides señala que “el gasto del Gobierno se está contrayendo, y si bien no es una fuente fundamental de crecimiento, sí alimenta al PIB. El crédito —que sí es fundamental para la economía— también está contrayéndose”, señalando que ambas fuentes de recursos “son claves para mantener el dinamismo de la economía”.

En el apartado de las fuentes externas, Belli destacó el pobre crecimiento de las exportaciones, que caían en -0.7% al cierre del segundo cuatrimestre y “si se estancan, estancan gran parte de la economía”, así como el turismo, que “si se recuperara rápidamente, podría ayudar, pero no veo que se esté recuperando”.

Las otras dos fuentes que también se han secado son la cooperación, que no habrá “si no se resuelve lo político. Quizás el BCIE, si acaso, la mantiene”, y la inversión extranjera directa, de la que también duda, y los números le dan la razón, porque cayó -70% en el primer trimestre de 2019.

“Hay demasiada incertidumbre para que venga inversión extranjera. Tendríamos que tener proyectos con rendimientos altísimos con 15% a 20%, que solo existen en los papeles. Son raros los que te dan 10%”, fundamentó, al tiempo que admitía que “solo las remesas están aumentando”.

“The Economist no ve una salida política a corto plazo, y aunque algunos los tildan de pesimistas, yo creo que son realistas, porque yo tampoco veo una salida a corto plazo”, reconoció el experto.

“Al resolver lo político comienza una lenta recuperación, pero no se puede recuperar lo perdido, porque para ello tendríamos que crecer a tasas del 10% o más, que no son factibles. Lo perdido está perdido”, sentenció.

“Si no resolvemos lo político, es posible que no sigamos cayendo, pero tampoco habría recuperación, y si acaso la hubiera, veríamos un crecimiento muy lento, cercano al cero”, calculó.

Publicado originalmente en Confidencial Nicaragua