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Tres consorcios y dos empresas presentaron ofertas para implementar el nuevo sistema de vigilancia en carretera que pretende, a partir de 2021, sancionar desde velocidad hasta la restricción vehicular mediante radares y cámaras.

Entre las cinco propuestas hay siete compañías costarricenses y cuatro extranjeras.

Dentro de las ticas hay también dos estatales: el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y Radiográfica Costarricense (Racsa), que junto a la tica Lanprosa S. A. y la holandesa Sensys Gatso elaboraron la propuesta más cara de todas: poco menos de $56 millones, casi el doble de las demás.

“Hay cinco oferentes y en este momento estamos evaluando la parte técnica para verificar el cumplimiento de los cinco. Hasta ese momento entraremos en la parte de evaluación de los temas económicos, de plazos y experiencias”, expresó el director ejecutivo del Cosevi, Edwin Herrera.

Herrera aseguró no poder evaluar a detalle cada oferta por respeto al proceso; sin embargo, reconoció que saben de la experiencia de algunas de las empresas oferentes en sistemas similares que operan en Latinoamérica.

Por ejemplo la mexicana AutoTraffic y la europea Ekin, que junto a las ticas WPP y TAS (Tecnología Acceso y Seguridad) presentaron una propuesta por $27.2 millones.

AutoTraffic es la encargada del sistema de vigilancia que opera en Ciudad de México y otros estados de ese país norteamericano, mientras que Ekin ha desarrollado plataformas en diferentes ciudades del viejo continente y tecnologías para eventos como la Copa del Mundo de Alemania 2006 y la cumbre de la Otán en 2004.

También aparece la propuesta de Control Electrónico S. A. (CESA), la misma empresa que provee las tobilleras electrónicas a la ESPH. Ellos ofrecen el servicio por $26 millones.

La china National Electronics Impor & Export Co. concursa con un proyecto por $28 millones y el consorcio costarricense Titan Semex, actualmente encargado del mantenimiento de semáforos del GAM por parte del MOPT, participa con una propuesta por $31.5 millones.

¿Cuándo?

El Cosevi tendrá hasta finales de este año para analizar las diferentes propuestas y tomar una decisión entre las ofertas; sin embargo, no podrá adjudicar el proyecto hasta enero próximo.

“Podemos comunicar el acto de adjudicación hasta tener el contenido presupuestario, calculábamos entre octubre o diciembre tener la recomendación de adjudicación, pero podemos comunicarlo hasta tener el contenido y este dinero se tiene proyectado un 40% para ejecutar el próximo año, por lo que entraría en el presupuesto de 2020”, explicó Herrera.

Las cinco ofertas tienen un plazo de desarrollo e implementación de un año exacto, por lo que el llamado Sicom no entraría en operación antes del 2021.

Este pronóstico del Cosevi está sujeto a que no se apele la adjudicación, por lo que todavía no hay una fecha clara sobre cuándo podría empezar a trabajar el sistema.

“No es solo instalar y conectar cámaras, recordemos que van a trabajar con una conexión eléctrica alimentada con fotoceldas que ya tenemos en los semáforos, pero además es conectividad, todo va a estar conectado a un cerebro en el Cosevi”, explicó el director.

Aparte de controlar velocidad y restricción vehicular mediante fotomultas, el Sicom velará por el respeto a semáforos y otras señales de tránsito, la sanción de piques y el control de carriles exclusivos.

Aunado a esto, permitirá el conteo de vehículos y sus dimensiones, así como otros detalles que llegarán de manera automática a oficinas de Cosevi, Conavi, Ingeniería de Tránsito, CTP y otros. 

En su primera etapa de aplicación, Sicom contará con entre 80 y 100 puntos de monitoreo repartidos por todo el casco metropolitano y trabajará 24 horas durante los siete días de la semana.