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Aunque es imposible predecir cuándo ocurrirá un sismo, sí es posible recopilar información que permita prepararse mejor ante un determinado evento.

Según los sismólogos, eso fue lo que sucedió en Nicoya, debido a que ya conocían el potencial sísmico de la zona y la energía acumulada que se podría liberar.

Pero fue el 5 de septiembre del 2012 cuando todas las dudas de un terremoto que había sido esperado por años se aclararon.

Eran las 8:42 de la mañana cuando la tierra se estremeció.

7.6 grados. su epicentro, 21 kilómetros al sureste de Playa Sámara.

Un año después, los investigadores hacen un recuento de los estudios realizados y aseguran que fueron la diferencia entre lo ocurrido y una verdadera catástrofe.

Según los sismólogos, el pasado 5 de septiembre no se liberó toda la energía en Nicoya, por lo que aún queda potencial.

Pero ahora, vuelven también su mirada a la Península de Osa, en el sur del país.

Según los expertos, el ciclo sísmico de osa es de 40 años y ya se han cumplido 30.

Lejos de alarmar, se busca recopilar datos que todavía no se conocen sobre la falla, labor que se intensificará a partir de la próxima semana con la colocación de más estaciones sismológicas y de GPS, para aprender del proceso y registrar la información.

Existen muchas diferencias entre Nicoya y Osa. En esta última zona, la liberación de energía produciría un movimiento no superior a los 7.2 grados.

Pero más allá de esto, los planes preventivos y de emergencia no se deben descuidar.