Última Hora

Juan Mesén, un productor de frijoles de Santa Ana no pudo vender su cosecha. No le quedó más que buscar trabajo para mantenerse.

A 15 kilómetros de la piscina en Lindora que Mesén limpia, en Matinilla de Salitral, están los estañones con los frijoles que no pudo vender.

Su hermano Marino tiene la esperanza de que sean los vecinos los que compren estos frijoles.

Pero muy lejos de esta bodega en un supermercado en plena capital, encontramos bien empaquetadas las razones porque las que los frijoleros se tiran a las calles.

Una bolsa de frijol de 900 gramos, importada de China cuesta 760 colones, el nicaragüense vale 860 colones y el producido en Costa Rica hasta en 1.190 colones.

Significa que el frijol chino es muy atractivo para el consumidor, pues cuesta 430 colones menos que el costarricense.

Sin duda el intermediario está haciendo el negocio.

Por ejemplo el quintal importado de Nicaragua, según los propios datos del Minsiterio de Agricultura, cuesta 14.000 colones, mientras que los productores nacionales lo venden a ₡27.000.

Las autoridades del Ministerio de Agricultura dicen que por las leyes de libre comercio, no pueden cerrar las fronteras.

Además aseguran que los frijoleros costarricenses solo producen el 20% del consumo nacional, por lo que no pueden dejar en manos de ellos el abastecimiento.

Mientras tanto en este momento los productores que realizaron los bloqueos esta semana están sentados con autoridades del MAG buscando una solución a los 2.000 quintales que no tienen a quién vender.