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¿Suena la humillación histórica (7-2) sufrida en su estadio contra el Bayern Munich el martes, cinco meses después de alcanzar la final de la Liga de Campeones, a un final del idilio entre el Tottenham y Mauricio Pochettino? El argentino se encuentra en todo caso en una encrucijada.

Podría pensarse que esta final perdida contra el Liverpool (2-0) es lo peor que podría haberle pasado a los londinenses. El técnico, a veces, no querría otra cosa que olvidarla.

"Tal vez mi mensaje os aburre, pero el fútbol se juega hoy, no ayer (...) Hay que hacer las cosas hoy y mañana. No son las experiencias o lo que pasó hace tres meses lo que cuenta", respondió un poco enfadado a un periodista que le preguntaba otra vez dónde estaban los Spurs de la pasada primavera boreal.

Pero al ver el marcador, lo que había ganas de preguntar era dónde habían quedado los Spurs de los primeros 30 minutos, que habían presionado bien al Bayern y que habían tenido multitud de ocasiones.

- ¿Desgaste mutuo? -

Pochettino intentó dar argumentos válidos para explicar el desastre, empezando por la insolente efectividad de los alemanes: "Estamos decepcionados. Cada toque de balón del Bayern fue preciso. Han marcado en cada disparo".

Un discurso tal vez inaudible con la emoción, pero las cifras no mienten: el Bayern marcó 7 goles cuando las estadísticas dicen que el número de goles esperados por ese número de disparos debía ser sólo de 2,1.

El cuadro muniqués anotó tres goles en diez minutos para pasar de un 1-1 a un 4-1 y otras tres dianas en cinco minutos para pasar de un 4-2 al 7-2 final, lo que ha maximizado el efecto insolación en la cabeza de los Spurs.

Pero no habría que pasar de puntillas por los problemas visibles o menos visibles que afectan al conjunto del norte de la capital británica.

En el cargo desde 2014, es el sexto entrenador más longevo en las cinco grandes ligas europeas. Es legítimo pensar, por tanto, en un desgaste de su mensaje y de sus métodos.

Y también en su cansancio y en su convicción, o no, de que todavía puede hacer mejorar a un club al que ha llevado muy arriba. Además, equipos más grandes, como el Manchester United, parecen dispuestos a abrirle los brazos.

- Sin mucha voz en la política de fichajes -

Sobre todo porque el Tottenham hace retoques a cuentagotas en su plantilla cada año y ciertas ganas de salir no satisfechas parecen afectar en el interior del grupo, como en el caso de un Christian Eriksen que parece arrastrar sus sueños madrileños como una bola.

"Cuando tienes un equipo desestabilizado, siempre es difícil. (Lo que necesitamos es) una buena mentalidad, solidaridad y la energía de estar todos juntos, no que cada uno tenga su propia agenda en el equipo", explicó apuntando claramente al danés tras la humillante eliminación por penales en la Copa de la Liga contra el Colchester (4ª división), hace una semana.

El cercano fin de contrato de gente importante como la pareja de centrales belga formada por Jan Vertonghen y Toby Alderweireld añade incertidumbre sobre el equipo y los medios que se pondrán a su disposición.

Pochettino no pierde nunca la ocasión de recordar que, para su disgusto, no tiene mucha voz en la política de fichajes.

"No tengo esa sensación (de equipo en fin de ciclo) para nada. Veo mucha alegría en el vestuario y cuando salimos al césped para cada entreno. Todo el mundo está contento de jugar aquí", había asegurado Vertonghen antes del enfrentamiento contra el Bayern.

No está claro que las sonrisas sigan en la vuelta a los entrenamientos tras este partido.