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El Gran Canal de Venecia podría cambiar tras trágico accidente de góndola

Venecia se ha asociado con barcos durante siglos, pero un trágico accidente de góndola ha desatado estupor y podría cambiar la cara del Gran Canal...

AFP Agencia Hace 9/4/2013 12:38:00 PM

Venecia se ha asociado con barcos durante siglos, pero un trágico accidente de góndola ha desatado estupor y podría cambiar la cara del Gran Canal, el más famoso de los más de cien que surcan la ciudad.

Joachim Vogel, un profesor alemán que paseaba en góndola con su familia, murió el 17 de agosto en una colisión con un "vaporetto", uno de los muchos ferries que atiborran la ciudad de las 118 islas.

Dos gondoleros y tres conductores de "vaporetto" quedaron bajo investigación después de la tragedia. Una delegación de gondoleros, en tanto, asistió al funeral de la víctima en Alemania el viernes.

El fatal accidente provocó tensiones entre los conductores de "vaporetto" y los famosos gondoleros de sombreros de ala ancha de Venecia y reabrió el debate sobre el tránsito en "La Serenísima", como se conoce a la emblemática ciudad construida en una laguna.

Para el gobernador de la región de Venecia, Luca Zaia, el tráfico naval ilustrado en las pinturas del siglo XVIII debería pertenecer al pasado.

"Tengo bien presentes los cuadros de Canaletto con el Gran Canal lleno de navíos. Pero hoy en día, no hay sólo botes de remos, sino también barcos motorizados; es necesario hacer compatibles las diferentes exigencias y necesidades", dijo.

Hachís y cocaína en la sangre del gondolero
El alcalde de la ciudad, Giorgio Orsoni, propuso por su parte la introducción de normas para limitar el tráfico en el canal más famoso del mundo.

"Lo que ocurrió fue probablemente el destino pero también hay un problema de regulación, más aún en el intenso tráfico del Gran Canal", afirmó Orsoni al presentar días atrás un plan de 26 puntos.

La propuesta prevé la prohibición de paseos en góndola en las horas pico de la mañana y la reducción del número de transbordadores y embarcaciones privadas en circulación.

Orsoni quiere implantar también controles de alcohol y drogas a los gondoleros, tras el hallazgo de hachís y cocaína en la sangre del que conducía la góndola que llevaba a Vogel y su familia.

En el accidente, que aún está siendo investigado, el "vaporetto" al parecer maniobró para evitar la góndola, pero chocó con otro, parado en un muelle cerca del famoso puente de Rialto, en el Gran Canal.

El tráfico en esa vía registra una media de 3.000 barcos diarios, alcanzando picos de 4.000 algunos días.

Bordeado de palacios construidos entre los siglos XIII y XVIII, el Gran Canal es una imagen icónica que ha inspirado a poetas y artistas desde tiempos inmemoriales.

Pero el tráfico en uno de los destinos turísticos más populares del mundo ha sido un problema desde mucho antes de este último accidente. A principios de este año, el canal fue cerrado durante un día para verificar el daño de los barcos motorizados en su cauce y para reducir la contaminación del aire y el agua que éstos generan.

"Tiene que haber más seguridad"
Símbolos de Venecia desde el Renacimiento, los gondoleros conforman una comunidad muy unida y un atractivo turístico, aunque un poco caro, con sus tradicionales baladas y sus camisetas a rayas.

Los gondoleros buscan ahora defender su reputación e incluso organizaron una manifestación con sus estrechos barcos negros para protestar contra el aumento del tráfico a motor.

En Facebook, uno de ellos llegó a desar a los conductores de ferries, "una muerte lenta y dolorosa", lo que provocó una demanda de la asociación de choferes de "vaporetto".

Nicola Falconi, el principal representante de los gondoleros, afirma que la rivalidad tradicional entre los dos grupos se ha puesto "fea" desde el accidente.

"Estamos tratando de calmar la situación y crear las bases para la convivencia con ACTV", la empresa que transporta a residentes y turistas a través de las islas de la laguna veneciana, dijo.

"Se ha roto el equilibrio y todos tenemos que dar marcha atrás para reinstaurarlo", dijo por su parte el director de ACTV, Luca Scalabrin, en referencia no sólo a gondoleros y conductores de ferries, sino al conjunto de la población.

Interrogados por la AFP, varios turistas admitieron estar conmocionados aún por el accidente. "No reservamos una góndola por el accidente", dijo Reinolf, de 45 años, un turista alemán de vacaciones con su mujer y dos hijos.

Para Jed, de Jordania, "pasear en una de esas góndolas o barcos es muy lindo, pero pienso que tiene que haber más seguridad".