Última Hora

Desde hace más de 20 años, Nicoya no ha podido resolver el problema de la basura. Han pasado las administraciones municipales y nadie soluciona en definitiva un asunto que tiene que ver con salud pública.

Por años, Nicoya ha tenido un botadero de basura, infringiendo todas las normativas de salud y aunque ha recibido órdenes de cierre de la Sala Constitucional y del Ministerio de Salud, estas se acatan a medias o se ponen oídos sordos.

Curiosamente, también en los últimos años el dengue que está íntimamente ligado con la basura, aumentó en forma alarmante en Nicoya. Oficialmente se registran un muerto y 3254 enfermos en el último año.

Pero el tema de la solución adecuada de la basura en Nicoya no es por falta de dinero, sino por otros aspectos.

Veamos este caso. En el 2009, el Concejo Municipal para darle solución al problema de la basura y acatar una orden de cierre de la Sala IV, acordó por iniciativa del alcalde, utilizar fondos chinos para comprar una finca y hacer un relleno sanitario, fue así como la municipalidad compró dos fincas aledañas de diez y cinco hectáreas.

Estas se ubican muy cerca del anterior botadero de basura.

Pero resulta que después de cuatro años no se ha podido hacer el proyecto, por una razón de peso, la finca no es apta para un relleno sanitario. O sea, se compró sin hacer los estudios de rigor y se pagaron 165 millones por una finca que según conocedores no se puede utilizar para esos fines.

Al parecer, hubo una Comisión Municipal que analizó el tema, pero más parece que se tomó la decisión apresurada, basada solo en este informe preliminar del Sistema Nacional de Áreas de Conservación.

Este decía que la finca o parte de esta sí se podía utilizar para el relleno sanitario, pero obviaron que el mismo informe decía que este era preliminar y para tomar esa decisión hacían falta más estudios, pues el relleno sanitario afectaría el recurso hídrico de la zona.

Sin contemplar las repercusiones que significa procesar basura, ni los estudios de rigor, se procedió a la compra de la finca y se pagaron 165 millones de colones.

Nosotros visitamos el lugar y a primera entrada una mujer nos dijo que había una naciente en el lugar, esto sugiere que hay mantos acuíferos que hay que proteger. Además, caminamos por las dos fincas y constatamos que es zona mayoritariamente de bosque.

El lugar tiene también quebradas que proteger, es decir, así a primera vista habría que sacrificar el bosque, el agua de una naciente y dos quebradas que pasan por ahí para destinar el sito a la basura.

Desde toda lógica, el terreno no es apto para esos fines.

Nosotros consultamos con el alcalde anterior, Eduardo Gutierrez, quien fue el que compró la finca o fincas en mención. Él defendió la compra e insistió en que se cumplió con el procedimiento y los requisitos de ley para la compra, pero si bien se cumplió con todo, se falló en lo principal, en las características de la finca.

Pero además, por esta finca según comisionistas se pagó un sobreprecio, y no sirvió para los fines.