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Hace poco más de un año un accidente en su trabajo le arrebató sus dos brazos, pero lejos de lamentarse, sobrevivió para abrazar cada reto en la vida.

Para Carlos Castro, los límites no existen.

Aunque puede hacer prácticamente todo sólo, don Carlos investigó que existen unas prótesis que se conectan a los nervios y le permitirían, por ejemplo, salir a comer a un restaurante con su familia.

Don Carlos sabe que las utilizan en el Instituto de Rehabilitación de Chicago en Estados Unidos.

Si usted tiene algún contacto o alguna información que le ayude a gestionar esta herramienta, puede prestarle sus brazos y escribirle a este correo carloscastro0467@gmail.com

Repase este caso completo en el vídeo.