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Los narcos mexicanos extienden sus operaciones por Centroamérica

Embaladas en llantas de furgones, avionetas, lanchas rápidas y hasta en submarinos, cientos de toneladas de cocaína pasan a Estados Unidos por Centroamérica, donde en 2012 se decomisaron solamente 85 toneladas, en una zona empobrecia también usada para almacenar y procesar droga.

Hace 3/18/2013 10:48:00 AM

Embaladas en llantas de furgones, avionetas, lanchas rápidas y hasta en submarinos, cientos de toneladas de cocaína pasan a Estados Unidos por Centroamérica, donde en 2012 se decomisaron solamente 85 toneladas, en una zona empobrecia también usada para almacenar y procesar droga.

En menos de 48 horas las fuerzas de seguridad se incautaron esta semana de más de dos toneladas en las costas de Panamá. Los cárteles mexicanos, principalmente el de Los Zetas -el más sangriento- y el del Pacífico -una alianza entre el de Sinaloa y el del Golfo-, expandieron sus operaciones en el último año en Centroamérica asociados con narcotraficantes locales, sin inmutarse por la captura de cabecillas o de droga.

Militares y policías con apoyo estadounidense decomisaron en 2012 unas 32 toneladas de cocaína en Panamá, 22 en Honduras, 15 en Costa Rica, 13 en Nicaragua, 3,5 en Guatemala y unos 380 kilos en El Salvador -sin costa caribeña-, según datos de cada país.

Una cifra muy por debajo del enorme flujo que va de Sudamérica, sobre todo de Colombia -principal productor mundial de cocaína-, a Estados Unidos, el mayor consumidor.

"Por Centroamérica se mueve un estimado de 900 toneladas anuales", por todas las rutas, espexialmente por el Caribe hondureño, según estimaciones del ministro de Seguridad de Costa Rica, Mario Zamora, dadas a AFP.

Un informe del Gobierno de Guatemala cifra en unas 600 las toneladas de cocaína que van del sur al norte, y agrega que el tráfico "genera anualmente más de 13.320 millones de dólares".
Por Centroamérica y México pasa, según informes de Washington, el 90% de la cocaína que consume Estados Unidos.

Guatemala, que comparte con México casi 1.000 kilómetros de frontera selvática, y Honduras, sobre todo el Caribe, son los dos principales puntos de tráfico.

Pero casi toda Centroamérica está mapeada de rutas y un informe de la ONU sostiene que esta región está desplazando a México como primer frente del tráfico.

Centroamérica ha registrado además un creciente flujo de capitales del narcotráfico y de precursores químicos, en su mayoría procedentes de China, para la elaboración de drogas sintéticas como anfetaminas.

Varios laboratorios clandestinos, instalados por narcos mexicanos según las autoridades, fueron desmantelados en el noroeste de Guatemala.

En un caso muy sonado, el costarricense Alejandro Jimémez ('El Palidejo'), supuesto autor intelectual del atentado en el que murió el trovador argentino Facundo Cabral en 2011, y el empresario nicaragüense Henry Fariñas fueron detenidos y acusados en Guatemala y Nicaragua de liderar redes de apoyo a cárteles mexicanos con ramificaciones en toda Centroamérica.

La semana pasada fueron condenados a 30 años 18 mexicanos detenidos en Nicaragua con 9,2 millones de dólares, quienes según las investigaciones usaban la fachada de periodistas de la cadena Televisa para llevar dinero de norte a sur y cocaína de sur a norte.

Al estilo de las excentricidades de los capos mexicanos y colombianos, hace poco fue hallado en el norte de Honduras un arsenal que incluía un fusil AK-47 bañado en oro, incrustado con esmeraldas y diamantes. Según la Fiscalía, pertenecería a Los Zetas.

En Honduras, donde hay decenas de pistas clandestinas -sobre todo en la caribeña región de Mosquitia-, el crimen organizado se infiltró escandalosamente en la policía. En Centroamérica los narcos buscan también comprar a jueces y fiscales, reconocen los gobiernos.

Washington, que mantiene a toda Centroamérica en la lista "negra" del narcotráfico, propugna una guerra frontal antidrogas, que según los Gobiernos de la región ha fracasado.

Según el informe 2012 de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC), Centroamérica, que sufrió décadas de cruentas guerras civiles, es hoy la zona sin conflicto bélico más violenta del mundo, producto del narcotráfico en alianza con las pandillas.

Cuerpos tirados, algunos decapitados -macabro método de los cárteles de México-, aparecieron en Honduras el año pasado, y en Guatemala hace poco fueron quemadas vivas una fiscal y otras seis personas por luchas territoriales entre Los Zetas y el cártel de Sinaloa, concluyen autoridades.

Según la UNODC, Honduras tiene la tasa más alta de homicidios del mundo, 92 por cada 100.000 habitantes; El Salvador 69 -aunque una tregua entre pandillas redujo considerablemente los asesinatos-; Guatemala 39, Panamá 22; Nicaragua 13 y Costa Rica 10. Hasta el pequeño Belice sufre la locura de la violencia, con 42 homicidios por cada 100.000 habitantes.

"Cuarenta años después de haber declarado la guerra a los narcotraficantes (...) hemos visto cómo han crecido esos grupos y se han extendido a otras actividades, como secuestro, sicariato y extorsiones", lamentó el presidente guatemalteco, Otto Pérez, en una reciente entrevista con AFP.

Hace un año Pérez lanzó su controvertida propuesta de despenalizar la droga, rechazada de plano por Washington. Aunque tampoco contó con el respaldo total de sus vecinos, hizo que Centroamérica alzara la voz para pedir una revisión de la estrategia y más recursos a Estados Unidos.
Para el año fiscal 2013 el gobierno del presidente estadounidense, Barack Obama, propuso una baja de las ayudas que afecta a Centroamérica (de 100 a 86,2 millones de dólares).

La ayuda de Estados Unidos "es casi nada", mientras Honduras y el resto de Centroamérica se han convertido en "nido del narcotráfico", critica el comisionado hondureño de Derechos Humanos, Ramón Custodio.