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México dejó muchas dudas este lunes al empatar 0-0 ante Gales en un amistoso disputado en el Rose Bowl de Pasadena (California) marcado por las rotaciones del DT Juan Carlos Osorio, que aún debe definir la lista definitiva que estará en Rusia-2018.

El Tri dominó la pelota y tuvo las mejores ocasiones del partido, pero se mostró carente de ideas en tres cuartos de campo y fue incapaz de romper la igualdad.

México, encuadrado en el Grupo F junto a Alemania, Corea del Sur y Suecia, jugará ahora el 2 de junio ante Escocia en el Estadio Azteca y frente a Dinamarca el 9 en Copenhague, antes de viajar al Mundial.

"Hoy tuvimos la gran oportunidad de jugar con la selección 21ª del ranking de la FIFA. Creo que fue un reto interesante para la selección. Creo que México muestra que es capaz de competir contra esa idea de juego como va a ser Suecia", dijo el DT tras la contienda.

"Ninguno (hoy quedó afuera del Mundial). El fútbol nos ha demostrado que todo puede cambiar en un minuto (...) A día de hoy, todos están siendo considerados a la lista final", añadió.

Osorio había avisado en la previa que el juego serviría como prueba para seguir puliendo su lista mundialista y, con tanto meritorio en el once inicial, México se dejó su identidad afuera.

Delante de 82.345 personas, en un Rose Bowl casi lleno teñido de verde y ávido de una fiesta de despedida de Estados Unidos a la altura, México decepcionó.

Mariachis, cientos de sombreros charro, olas y olés invadieron las gradas. Enfrente, la renovada Gales de Ryan Giggs, sin Gareth Bale pero con Aaron Ramsey, parecía un rival propicio para espantar viejos fantasmas.

Y los antecedentes le favorecían: se había medido tres veces a Gales y había ganado dos veces, con un empate.

Mucha posesión, poco fútbol.

Sin los lesionados Andrés Guardado, Diego Reyes ni Héctor Moreno, ni tampoco Rafael Márquez, que se quedó en casa por una investigación del Departamento del Tesoro estadounidense por presuntos vínculos con el narcotráfico, Osorio dio la oportunidad desde el comienzo a hombres como Edson Álvarez, Oswaldo Alanís, Jesús Molina y Érick Gutiérrez.

Arriba, el máximo goleador de la historia del Tri, Javier Hernández, aparecía escoltado en las alas por Javier Aquino y el 'Tecatito' Corona, el hombre más activo de los suyos en la primera mitad.

México dejó dudas porque careció de ideas. Solo el capitán Héctor Herrera, del Oporto portugués, iluminó a una escuadra llena de sombras, con sus cambios de juego y sus pases entre líneas.

También 'Tecatito', que dejó en claro que el Tri necesitará de su calidad y desborde para romper cerrojos como el de los europeos en Rusia.

De sus botines nacieron las acciones más peligrosas del encuentro, como a los seis minutos, con una gran jugada individual desde la derecha, con túnel incluido, y cuyo remate rozó el vertical.

Gales aguardaba rezagado, esperando el fallo rival, que abundó durante los primeros 45 minutos por falta de clarividencia. 

México dominaba el balón con la misma facilidad con que lo perdía en tres cuartos de campo y, así, los de Giggs se fueron creciendo y Harry Wilson pudo dar un disgusto a los miles de presentes a los 25 con un zurdazo que se marchó fuera por milímetros.

Tres minutos antes, Aquino había errado solo ante Wayne Hennessey, que le adivinó la intención y despejó el balón.

Así se llegó al descanso. Por volumen de posesión, México parecía mejor. Por calidad de la misma, el 0-0 era justo.

Más ocasiones, mismo resultado.

Tras la reanudación, Osorio mandó su primer mensaje de cara al Mundial: retiró a Alanís y Molina y dio entrada a Carlos Salcedo y Jürgen Damm.

México creció. Herrera, a los 55, y Oribe Peralta, a continuación, demostraron que los vestuarios les habían insuflado energías y ambiciones renovadas.

Giovani dos Santos también pudo desnivelar la balanza a los 84 pero el arquero galés volvió a desbaratar las ilusiones aztecas.

El Tri se lanzó por la victoria y encerró a los europeos pero el marcador no se movió. 

En una pancarta se leía: "Listos para Russia" pero México demostró que, a 28 de mayo, aún tiene trabajo por delante si quiere superar la maldición del quinto partido.