Última Hora

El pasado 17 de marzo la imagen de Ronald Matarrita abandonando los terrenos de juego con su club el New York City con lágrimas en sus ojos hicieron esperar lo peor no solo para el cuerpo técnico de la Tricolor, sino también para el propio jugador.

Fueron precisamente esos primeros días dolencia que más le preocuparon al nacional, pues en su cabeza estaba una única cosa: acudir a Rusia 2018, su primer Mundial.

Hoy, ya con la tranquilidad y la motivación del primer día de prácticas con La Sele previo a la Copa del Mundo, Matarrita admite que en ese momento sintió mucho miedo de quedar fuera.

“Cuando llegaron las lesiones fue un poco difícil para mí, pues nunca había estado tanto tiempo lesionado. Pero fue ahí donde comencé a trabajar la parte mental y por dicha siempre tuve compañeros para levantarme y tener confianza de que estaría aquí”, admitió el futbolista.

Matarrita se incorporó este lunes a la Selección junto al resto de jugadores de la MLS: David Guzmán, Francisco Calvo, Kendall Waston y Rodney Wallace; además de Bryan Ruiz del Sporting de Lisboa.

“Estoy súper contento de estar nuevamente en la Selección Nacional y muy ansioso de que comience la Copa del Mundo. Tengo muchas ganas de comenzar a trabajar con el equipo y de poder encarar un buen Mundial”, mencionó.

El lateral del New York City afirma que viene a luchar por un puesto en la titularidad pese al buen nivel de Bryan Oviedo y para ello admite que viene en el mejor momento de su carrera.

“Obviamente estar en un Mundial te da un plus como nunca, para eso estamos para llegar a este momento y el nivel anímico aumenta de cara a un Mundial.

“Creo que siempre ha sido una competencia sana entre ambos (Oviedo) donde los dos están y acá lo principal es que los dos estemos al 100% y el que este mejor es el que va a jugar”, indicó.

Matarrita llega curtido de la experiencia mundialista del camerino del New York City donde cuenta con el francés Patrick Viera como técnico y el español David Villa como compañero al igual que en su momento tuvo al italiano Andrea Pirlo, todos campeones del mundo.