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Este limonense tiene 2 maestrías y es licenciado en derecho, pero todas las mañanas usted lo ve regulando el paso en las cercanías del Proyecto Gol en Belén.

Alegre, único y extraordinario... Así es Wílliam Anderson Lewis de 57 años.

Su uniforme lo identifica como oficial de Tránsito. Miles de costarricenses, que lo ven todos los días regulando el paso, lo consideran el mejor del país.

Unos le regalan frutas y otros galletas, todos quieren verlo bien.

Su ropa esta intacta... su pantalón bien planchado, su camisa limpia, sus botas embetunadas, sus gafas, gorra y en su cara... lo más importante: una sonrisa.

Anderson es oriundo de La Bomba, un pueblo de Limón, es máster en Comercio Internacional, máster en Mercadeo Internacional y licenciado en leyes, y todos los días dona dos horas y media de su tiempo como oficial de Tránsito.

Desde 14 años se dedica a esta profesión que hace de 6 a 8:30 a. m.

Este negrazo de mil batallas combina muchas pasiones.

Apenas termina sus labores se cambia y se va para su empresa, donde ofrece asesorías en comercio internacional.

Don Wílliam es el vivo ejemplo de que servirle al país debe ser un privilegio.