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Solo hace falta un segundo para perder la cabeza. Un segundo para tornar todo en un mal día.

Heiner Mora, caliente por la sapiencia de Azofeifa, perdió los estribos y en tan solo 28 minutos dejó al Saprissa con un hombre menos.

Premio para Azofeifa que aplicó algo de teatralidad al majonazo y golpe en la cabeza, todo para engañar al árbitro Ricardo Montero quien asistido por su línea no dudó en mostrar la tarjeta roja.

Sin embargo, en la repetición de la televisión se puede observar con claridad como el morado maja a Azofeifa en el muslo y luego, dejándose llevar por la provocación, golpea de cabeza al volante.  

La jugada significó un balde de agua fría para los morados que jugaron condicionados por 92 minutos.

El hombre de menos obligó a Barrantes a meterse en la línea de cuatro y dejar un “hueco” en el mediocampo.

Tras de todo, Bengtson no llegó en su día y lejos de dar desahogo por su banda adoleció la falta de un apoyo para sus constantes despliegues.

La jugada de Heiner no solo preocupó al banquillo morado de Vladimir Quesada y compañía, sino también que metió una especie de preocupación a la grada saprissista.

Los gritos de apoyo se calmaron un poco y muchos, se sentaron y no volvieron a ponerse de pie en todo el partido.

Heiner fue mandado a las duchas muy temprano y terminó viendo el partido desde la entrada al túnel de camerinos con una desilusión como pocos.

La expulsión limitó a los saprissistas que fueron perdiendo fuelle hasta llegar a los tiempos extras con Michael Barrantes como central improvisado.

Al final, el achique de Briceño en el penal de Arrieta fue suficiente para que los morados celebraran el título 34 en su historia y con el grito de campeón, también vino el desahogo de Mora que por poco terminó siendo el enemigo de la historia.