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Unas 410.000 personas visitaron el volcán Poás en el 2016, sin embargo una explosiva erupción daño varias estructuras del parque nacional y por su peligrosidad para los turistas provocó el cierre del lugar.

Tras más de un año algunos negocios cerraron y algunos otros hacen todo lo posible para seguir adelante.

Unas dos mil personas de la zona dependen de la actividad turística.

Ellos dicen no entender por qué sigue cerrado, si las erupciones dejaron de ocurrir.

En el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), indican que están en el proceso de trámites de permisos para la construcción de unos refugios y apenas se aprueben comenzarán con la construcción.

En una reunión en la que participó el diputado Erick Rodríguez, este prometió hacer lo posible para que esto sea pronto.

Este domingo a las 9 de la mañana los afectados realizarán una caminata desde el restaurante "Quieres" y hasta la entrada del parque.

Esperan poder ver este lugar abierto lo antes posible.