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Hace 21 años doña Rosario decidió hacerse con su propia carreta y yunta de bueyes para asistir al primer desfile organizado en San José. La historia a este punto no suena tan particular, para descubrir el origen de esa pasión hay que devolverse en el tiempo hasta su infancia.

Viviendo en zona rural y estando expuesta al trabajo diario con carretas y bueyes, a Rosario no le permitían en su infancia acercarse a los bueyes ni subirse a la carreta.

Desde que pudo asistir a un desfile por primera vez decidió que quería vivir la fiesta boyera como debía ser, por lo que pronto empezó a llevar mucha comida para compartir.

 Desde aquel día no pierde la tradición de compartir su alegría y sus platillos.