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Pese a haber sido agredidos el martes durante un entrenamiento por una banda de ultras enmascarados, los jugadores del Sporting de Portugal, entre los que se encuentra el capitán de La Sele Bryan Ruiz, han decidido finalmente este miércoles jugar la final de Copa el domingo contra el Desportivo das Aves.

"Sin perjuicio de las decisiones que pueda tomar cada uno, los firmantes honrarán su estatus de profesionales jugando la final de la Copa de Portugal", anunciaron los jugadores en un comunicado difundido por su sindicato.

Aunque no tienen la motivación "ni las condiciones psicológicas" para volver inmediatamente a los entrenamientos, los jugadores del Sporting han considerado que la final de la Copa de Portugal es "una fiesta del fútbol portugués y del deporte" que afecta a "la buena reputación de Portugal y a la dignidad de sus instituciones".

No obstante, recordaron que los sucesos ocurridos en la Academia - el centro de entrenamiento - del Sporting son de "una enorme gravedad y llaman a una reflexión seria, calmada y racional sobre sus consecuencias y las eventuales medidas a tomar". Según su sindicato, algunos jugadores podrían abandonar el club después de la final, último partido de su temporada.

Un grupo de unos 50 ultras enmascarados invadió el martes el entrenamiento del Sporting Portugal en la Academia y agredió a los jugadores y a miembros del cuerpo técnico, además de causar destrozos en las instalaciones, descontentos porque el equipo no se clasificó para la próxima Liga de Campeones.

Durante el ataque, que duró unos 15 minutos según los medios portugueses, los ultras activaron las alarmas anti-incendio con la ayuda de bengalas y golpearon al personal con cinturones. 

En las redes sociales se puede ver una foto del internacional holandés Bas Dost con una herida en la cabeza y vídeos con los vestuarios destrozados.

"Fue una situación de ansiedad y estamos todos en 'shock'", declaró Dost al diario holandés Algemeen Dagblad.

En total, 23 personas han sido detenidas por estos incidentes, según el gobierno, y estaban siendo interrogadas a lo largo del día.

También fueron agredidos el internacional argentino Marcos Acuña y el croata Josip Misic.

El técnico Jorge Jesus recibió un golpe en la cabeza. Tras la agresión, se suspendió el entrenamiento y varias personas fueron arrestadas por la policía.

Desde el Sporting a la Liga Portuguesa, pasando por el gobierno y la Federación Portuguesa de Fútbol, el ataque ha sido condenado desde todas las instituciones del país, indignado por lo sucedido.

"Este aumento de la violencia es intolerable y deja claro que hay que reforzar las medidas y crear una autoridad nacional contra la violencia en el deporte", declaró el primer ministro portugués, Antonio Costa, desde Bulgaria.

Por la noche, varios centenares de aficionados del Sporting de Portugal se concentraron delante del estadio  Alvalade para mostrar su apoyo a los jugadores y los entrenadores del equipo.

La Juventude Leonina, el más antiguo y numeroso grupo de aficionados, condenó también "los actos lamentables".

Incluso Iker Casillas, a pesar de jugar para el equipo rival del Oporto, se mostró solidario "con los compañeros del Sporting" en un tuit, en el que asegura que "rechazo con mayúsculas lo sucedido en el día de ayer. Fuera los Violentos de este deporte!".