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Al pan que hace Alejandra le puede faltar cualquier ingrediente menos la bendición de Dios. Es así como ella empieza cada día de trabajo en la cocina de su casa y fue justamente una plegaria al cielo lo que le ayudó a enfrentar la prueba más dura de su vida.

El pan no solo es su fuente de trabajo, también fue lo que le salvó la vida. Así lo relata esta joven de San Isidro mientras crea con sus manos la pasta para crear distintas delicias.

El año anterior una crisis nerviosa la llevó a tocar fondo hasta vivir días de depresión. Los ratos en la cocina y la compra de un pan por parte de un compañero de trabajo de su esposo, fueron la luz que necesitaba para salir del oscuro túnel.

Así nació el pan La Bendición, el proyecto que hoy dibuja una sonrisa en el rostro de esta joven emprendedora.

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