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Autoridades de seguridad, de ambiente y ecologistas coinciden en que a pesar del daño ambiental provocado por los oreros en Crucitas de San Carlos, todavía hay mucho que recobrar en esa zona.

La mañana de este jueves una comitiva de gobierno inspeccionó el antiguo proyecto minero y un breve recorrido fue suficiente para que los Ministros del Ambiente y el de Seguridad, constataran el daño ecológico en la zona.

En su primera misión oficial, los jerarcas querían verificar el grado de afectación provocado por los coligalleros, es decir, personas que extraen oro de forma ilícita y en pequeñas cantidades.

Otro objetivo era asegurarse de que la zona estuviera libre de estos personajes que, en los últimos meses protagonizaron enfrentamientos con la policía y actos vandálicos como la quema de las antiguas instalaciones de la empresa Industrias Infinito, cuya concesión para extraer un millón de onzas de oro le fue derogada por una orden judicial.

Un grupo de ambientalistas acompañó la comitiva gubernamental y a su criterio, todavía hay tiempo para recuperar esta finca que sigue en poder de la empresa canadiense.

El Ministro de Seguridad se comprometió a mantener el apoyo y presencial policial en la zona en donde en algún momento hubo más de 4 mil coligalleros.

Además, instalarán más Policías de Fronteras en instalaciones del Minae en Boca de San Carlos y Tiricias, poblados cercanos al territorio limítrofe con Nicaragua.

Dirigentes comunales, geólogos y ecologistas sostienen que en la finca se pueden desarrollar proyectos ganaderos y hasta un parque geológico.

Mientras las autoridades de gobierno buscan una solución integral a la falta de empleo en Crucitas, la fiscalía trata de sentar responsabilidades por los daños ambientales y destrozos provocados por los coligalleros.

Los Ministros de Seguridad y del Ambiente acordaron entregar en el corto plazo, un informe al presidente Carlos Alvarado, sobre las acciones a tomar en esta olvidada y lejana zona al norte del país.