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Mariano Torres vivió una noche que nunca olvidará en su vida en el juego contra Herediano.

Fue la noche más emotiva de su carrera, con el recuerdo fresco de su abuelo y su afición que lo arropó a más no poder.

El minuto 20 lo llevará siempre en su mente, 60 segundos de aplausos que sonaron por toda la Cueva, en homenaje a uno de sus principales ídolos en la cancha.

“Él me enseñó a jugar”, dijo sobre su abuelo que falleció este lunes en Costa Rica. “El apoyo fue increíble, hoy pude jugar con todas las fuerzas que me dieron”, agregó.

El encuentro de Torres rememoró sus anécdotas con quien consideraba un papá y quien antes de fallecer, le pidió que jugara ante Herediano pues su sueño siempre fue verlo en un terreno de juego.

“Me tiró una pelota en el patio de la casa desde muy pequeño. Sé que él era feliz viéndome jugar en la cancha”, recordó.

Mariano Torres encuentra la alegría sobre la gramilla de juego, luego de perder a su fan número uno.