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Ríos de lava que avanzan imparables por carreteras y zonas residenciales, tragándose todo lo que tenga a su paso, sumado a constantes sismos, incluyendo uno de magnitud 6.9, es lo que está viviendo Hawái tras la gran erupción de lava del volcán Kilauea.

Las autoridades locales han tenido que evacuar a más de 2000 residentes, algunos apenas salieron con lo que llevaban puesto en el momento.

Teletica.com conversó con Rafael Calvo Molina, un costarricense oriundo de San Joaquín de Heredia, que por motivos personales se encuentra en Pahoa, Hawái. Él vive a 3 millas (en línea recta) de Leilani Estates, lugar donde está saliendo la lava a la superficie.

La zona donde vive todavía no ha sido evacuada, pero ya tiene vecinos que llegaron a quedarse con ellos porque sus casas si fueron evacuadas. Sin embargo, asegura que la incertidumbre que se vive es muy fuerte.

“Mi esposa y yo hemos tenido que tomar pastillas para tranquilizarnos y poder dormir debido a los constantes temblores y el temor del avance de la lava, por miedo siempre a que en cualquier momento nos toque a nosotros salir de la casa”, aseguró el costarricense a Teletica.com.

Destacó que las personas son bastantes organizadas y confían mucho en las autoridades, que mandan constantes mensajes con alertas sobre cómo avanza la situación y en qué zonas se debe evacuar de una vez.

Las escuelas están completamente cerradas hasta el lunes, pero se valorará si se extiende la suspensión, en especial porque muchos centros educativos están sirviendo como albergues.

“El olor a azufre nos afecta bastante, en especial los ojos, que los tenemos muy irritados, los gases son muy fuertes, hasta el momento se han abierto 14 fisuras en el volcán”, agregó Calvo.

Las autoridades les piden no bajar la guardia y contó que hay personas que quieren regresar a sus viviendas para ver si logran rescatar algo de valor, pero todavía no se les permite volver.

Aparte de los daños que ha causado la lava, Calvo mencionó que el turismo y los bienes raíces son los principales afectados ya que “muchos centros turísticos importantes han tenido que cerrar, y el precio de los terrenos se desplomó, ahora la tierra está baratísima acá”, expresó.

Rafael explicó que por motivos personales deben permanecer en Hawái, pero que él y su esposa están listos y en el momento en que también los evacúen a ellos y la situación se agrave más, se devuelven inmediatamente para Costa Rica.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advirtió que, aunque la erupción había parado el martes temprano, gases continuaban emanando del sistema de fisuras de cerca de 4 km de largo y que se esperaba más actividad sísmica y de flujo de lava.

El observatorio hawaiano de volcanes precisó que desde la primera erupción se han registrado cerca de 12 fisuras y 35 edificios destruidos, 26 de estos, casas de familia.

Kilauea, uno de los volcanes más activos del mundo y uno de los cinco de la isla, entró en erupción el jueves pasado.

Un sismo de magnitud 5 le precedió y varias réplicas le han seguido. El viernes se registró una de 6,9, el terremoto más fuerte en la isla desde 1975.