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En esta casa Pinta la chanchita tiene su propia piscina natural. Mientras ella se refresca, Colocho el ternero se mete hasta la cocina en busca del desayuno.

Es un ternero tan bueno que comparte su comida con Concho el perro. Y así ocurre con todos los animales en el Cerco Labriego: vacas, cabras, caballos, patos y chompipes conviven como una gran familia.

En un hogar donde todos reciben mucho amor, pero hay unos como Poncho que se pasan de celosos.

Esto es un proyecto familiar que nació en el año 2005. Aquí producen de manera orgánica los alimentos que consumen y viven en completa armonía con la naturaleza y los animales.

El objetivo es enseñar y compartir la experiencia de esta forma de vida.