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Desde los 8 años Andrés Hidalgo conoció el oficio del vendedor y durante los últimos 29 años de su vida la esquina detrás del templo católico de Lourdes de Montes de Oca se convirtió en su segunda casa.

Aquí todos los días llega con su pick up cargado de productos de calidad: frutas, verduras y los famosos jugos que los vecinos recomiendan y compran a diario.

Su forma de ser le valió el cariño de los vecinos quienes solo le llaman por su apodo, Macho Frutas.

Repase la historia completa en el vídeo adjunto.