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Reporte e imágenes de Lucía Pineda 

Managua. "Ortega asesino", "Fuera Ortega" y "No más muertes" fueron algunas de las consignas que miles y miles de personas lanzaron este lunes en una multitudinaria marcha que copó las principales calles de esta ciudad.

La actividad fue convocada por la gremial de empresarios Cosep que, hasta la semana pasada, mantenía una relación de cordial cercanía con el presidente, su esposa Rosario Murillo y sus círculos de poder.

Los empresarios condenaron la brutal ofensiva gubernamental contra los protestantes, que salieron a las calles a reclamar contra la reforma a la seguridad social que elevaba las cuotas de cotización y recortaba las pensiones en un 5%.

Y aunque Ortega echó marcha atrás en su reforma -aprobada unilateralmente y sin que mediara el congreso-, la policía y fuerzas afectas al sandinismo prosiguieron con sus sangrientos ataques, que hasta el momento dejan 30 muertos y decenas de heridos.

Uno de los muertos fue el periodista Ángel Gahona, quien perdió la vida por un disparo en la cabeza en momentos cuando realizaba una cobertura en vivo. 

Su muerte quedó grabada en otro video y este lunes en la tarde se realizaron sus exequias en Bluefields en una multitudinaria ceremonia.

Igual de masiva fue la marcha de este lunes en la capital, donde por primera vez no se escucharon las detonaciones de las armas pesadas de la Policía Nacional, que han disparado a mansalva en vista de que la orden presidencial ha sido "tirar a matar".

Las protestas han sido protagonizadas principalmente por estudiantes de las universidades públicas, quienes han sido los más golpeado con la violencia represiva del Estado. 

Uno de los jóvenes murió al interior de la Unipol durante un operativo realizado la noche de este domingo. Otros cuatro estudiantes resultaron heridos.

Precisamente la marcha de este lunes llegó hasta dicha casa de estudios con las consignas de no más violencia y hasta que la dupla Ortega-Murillo salga del poder.

Por su parte, monseñor Silvio Báez descartó negociar con el gobierno mientras exista la represión, y pidió a los protestantes no bajar los brazos y los llamó el "último reducto de moral del país".