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Esta es una de las situaciones que a diario registran las cámaras de seguridad con las que vigilan a los privados de libertad de seis centros penales del país.

Ocurrió este miércoles en la cárcel del buen pastor en desamparados.

Las mujeres disputaban el dominio de uno de los ámbitos, luego de que la líder fuera ubicada en otro sitio.

Tras la alerta por el incidente, las oficiales tomaron el control sin mayores consecuencias.

En una sala un grupo de oficiales de la Policía Penitenciaria sigue de cerca los movimientos de 7.000 reclusos.

Hace dos semanas quedó registrado el momento en que uno de los reos era sacado del ámbito de mínima seguridad, luego de ser agredido con un arma blanca.

Entre la misma población y el personal carcelario, trataron de auxiliar a la víctima quien falleció poco después.

Los equipos de vigilancia han sido posible ubicarlos gracias a convenios del Ministerio de Justicia con la embajada de Estados Unidos y también con recursos propios.

La Reforma, el Centro Penal Juvenil, la Cárcel de Limón, la de Liberia, en Pérez Zeledón y el Buen Pastor, son las cárceles en donde opera este sistema.

El área de máxima seguridad es uno de los principales puntos de control.

Ahí se aprecia el momento en que los agentes detectan que en un paquete intentaron meter un celular a ese restringido recinto.

Hasta hace unos meses, las denuncias por abusos de autoridad eran de entre 40 y 50 al mes, pero, según las autoridades de Adaptación Social, tras la colocación de cámaras bajaron casi a cero.

Estos ojos electrónicos también se usan para controlar a quienes ingresan a las cárceles y los artículos que meten o intentan meter.

Fue así como detectaron que, en un gallo pinto, los frijoles eran bolitas de marihuana pintadas de negro.

También entre pejibayes ocultaron droga y en unos palitos de queso, el relleno era marihuana al igual que en un pollo asado.

Las personas que intentan cometer estas acciones ilegales quedan registradas en las cámaras y se les sigue causas penales.