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Las nuevas patrulleras Juan Rafael Mora Porras y José María Cañas, además de ser más grandes que cualquiera de la flota actual, tienen características que las hacen muy superiores.

Es la primera vez que el país cuenta con embarcaciones para navegar más de 5 mil kilómetros, pues con las de ahora apenas alcanzan los 100.

Sus motores de 2.400 caballos de fuerza, dos potentes generadores y tanques de combustible para más de 9 mil galones, le dan esa capacidad de navegación.

Estas naves clase Libertador tienen 33 metros de largo por 6 de ancho y puede navegar a 54 kilómetros por hora, o sea son tres veces más rápidas que las actuales.

Entre las características más destacadas figuran dos radares que le permiten un alcance de hasta 150 kilómetros de distancia, lo cual facilita la detección de naves sospechosas.

Además, tienen aparatos de comunicación con tecnología de punta que enlazan de forma directa con las aeronaves estadounidenses que vigilan el pacífico.

La tripulación es de 18 personas que pueden estar en alta mar durante 15 días seguidos, sin preocuparse por el agua potable.

Otro ventaja de estas patrulleras es que, al ser fabricadas en acero y aluminio, hacen que su mantenimiento y vida útil sea mayor, pues se corroen menos.

Cada una de ellas posee una lancha tipo Zodiac que permite usarlas para hacer atraques, traslados a otras embarcaciones o puertos, e incluso persecuciones.

Costa Rica es la tercera nación en recibir este tipo de embarcaciones por parte de los Estados Unidos.

Y son el quinto y sexto navíos de estas condiciones en ser transferidos a otro país, ya que antes donaron dos embarcaciones a la guardia costera de Georgia y dos a Pakistán.