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Al menos seis sujetos, quienes extraen oro de manera ilegal en Crucitas, atacan violentamente comercios de la zona fronteriza.

El dueño de una pulpería en Coopevega y su esposa, sobrevivieron a una brutal golpiza que les propinaron para robarles 15.000 colones.

Las marcas en su cara y el cuello son el recuerdo de un ataque salvaje.

Don Sergio Esquivel es dueño de una pulpería en San Francisco de Coopevega salió del hospital la semana pasada y asegura estar vivo de milagro.

A plena luz día cuando se preparaba para almorzar junto a su esposa los sospechosos los atacaron.

Los tres sujetos que los atacaron siguen libres.

Se trata de tres nicaragüenses quienes cometen delitos del lado tico e inmediatamente salen hacia su país.

La policía cree que se trata de un grupo de al menos seis personas, incluidos ticos, que tras el aumento de la presencia policial en la zona minera de Crucitas han comenzado a atacar los comercios de la zona.

Los nicaragüenses que ingresan a Costa Rica para actividades de extracción ilegal de oro aseguran que hay muy pocas opciones de trabajo en la zona fronteriza.

La cercanía del río San Juan, la distancia entre las casas y la abundante zona montañosa permiten un accionar impune de estos grupos organizados.

En la delegación de la Fuerza Pública de Coopevega, la cual está en un estado lamentable, cuentan con tan solo una patrulla perteneciente a la Policía de Fronteras y no más de cinco oficiales permanentes para cubrir una zona amplia.

Tras la visita de Telenoticias a estos poblados la semana anterior se nos indicó que en Crucitas había un contingente de al menos 30 policías de fronteras, quienes realizaban operativos contra la extracción ilegal de oro y la delincuencia en la zona.