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La tumba de la niña María Isabel Acuña arias, conocida cariñosamente como la niña Marisa, es aun visitada en el cementerio general de Heredia.

La pequeña murió el 15 de agosto de 1954, cuando tenía 13 años producto de un tumor en su cerebro.

A su corta edad se convirtió en un ser humano especial y admirado. Su amor a Dios fue su principal característica.

Muchos hablan de que la pequeña a través de sus oraciones y su cercanía con Dios podía realizar milagros. Es común que en su tumba las personas escriban peticiones y favores en las paredes, otras dejan escritos.

Precisamente el mes pasado el día de San José, se anunció el inicio para el proceso de canonización de la niña Marisa. Y así llevarla a los altares.

Actualmente se recopilan testimonios de personas que la conocieron y que hablan de su fe y sus milagros.