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Crucita, en la Zona Norte, parece ser tierra de nadie.

El daño ambiental tras el fallido proyecto minero fue valorado en el 2012 en unos 10 millones de dólares principalmente por la corta de árboles.

Después de seis años la situación parece empeorar tras la acción de grupos organizados que ingresan a esa finca para extraer oro de forma ilegal.​

Tras nuestra llegada parecía un sitio abandonado, pero en realidad es que los grupos de nicaragüenses estaban ocultos en la montaña; ellos suponían que se trataba del arribo de la Policía de Fronteras.

Poco a poco empezaron a salir los llamados campanas en lo alto de la montaña.

Minutos después, cuando constataron que no era la policía, estas personas retomaron la extracción de oro.

¿Pero cómo operan estos grupos de nicaragüenses y ticos?

Conversamos con los miembros de uno de estos grupos quienes vienen desde Nicaragua.

Según estos coligalleros para sacar un gramo de oro deben vertir al menos 10 baldes de este tipo.

Cada gramo de oro lo venden en unos 25 mil colones y por día sacan entre 4 y 5 gramos dependiendo de la zona donde estén trabajando. 

Es decir, que al día la ganancia para una cuadrilla de unas 5 personas es de entre 100 y 125 mil colones.

La zona de Crucitas está completamente devastada con un daño ambiental caso irreversible a criterio de los expertos.

Hace pocas semanas la policía hizo una operación en la zona la cual estaba tomada por lo oreros. 

Sin embargo, ahora estos grupos están operando de forma distinta y organizada; incluso, no se descarta que algunos de ellos también sean los mismos que están sembrando el terror en el comercio de la zona.