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La elección del primer Papa latinoamericano refleja que la esperanza de la Iglesia Católica está puesta sobre esta región del planeta.

De los 1.200 millones de católicos que hay en el mundo, el 46% son latinoamericanos.

Por eso el nombramiento del Papa Francisco no es casualidad. Juan Pablo II bautizó a América Latina como el continente de la esperanza.

También para su sucesor fue una prioridad. Benedicto XVI viajó a Brasil, Cuba y México, pese a su edad y su frágil salud.

Ambos nombraron cardenales latinos como nunca antes, abriendo las puertas para que alguno pudiera ser algún día Papa.

Las expectativas sobre el nuevo Papa son muy altas. Se espera que dé un cambio a la relación del Vaticano con el resto del mundo, y que se destaque en la lucha contra la corrupción y la pobreza.

Se cree también que tras el nombramiento de Francisco, América Latina logré conquistar más atención política de Europa y el resto del mundo.