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Caliente desde el inicio y hasta el final. Un cierre bochornoso que se podía profesar tras la agresividad mostrada entre ambos.

Tres penales sancionados y otros más que no se pitaron, fueron muestra de un empate 2-2 con condimentos de final.

De un empate uno automáticamente puede deducir que ambos equipos se hicieron daño, por un ejercicio lógico de matemática.

Pero más que nunca la paridad que registraron Saprissa y Herediano este sábado por la noche complica las aspiraciones de ambos por dejarse la cuadrangular final del Torneo de Verano 2017.

Ambos saltaron obligados a ganar en la gramilla del Ricardo Saprissa, para no perder terreno con Limón FC o el Santos de Guápiles quienes ahora se frotan las manos esperando lo que puedan hacer este domingo.  

La idea de Herediano era propiciarle un golpe al monstruo para dejarlo prácticamente tendido, pero más allá de cumplir su objetivo, hoy ambos equipos amanecerán en el fondo de la cuadrangular.

Y lo que más le duele a los rojiamarillos es precisamente que la dejaron ir en la última acción del juego.

La calentura del fútbol.

El juego inició con una cara ofensiva por parte de los dos equipos. Los morados con más tino por el impulso de la afición, pero hasta ahí.

La paridad se rompió en una contra letal para Saprissa. Marvin Angulo soltó un pase de su maletín de jugadas y dejó mano a mano a Colindres ante Moreira.

Sin mucho por hacer, Moreira derribó en el área al ariete. Penal que no dudó en sancionar el árbitro Keylor Herrera.

Ante la aclamación del público, Jordan Smith se encargó de cobrarlo al centro para el 1-0.

La ventaja local resistió entre golpes y faltas de todo tipo hasta el minuto 70.

El papel de villano de la película recayó en Dave Myrie. El lateral derribó en el área a Jairo Arrieta en una acción de lucha libre para el penal rojiamarillo.

Randall Azofeifa lo concretó de forma limpia, pese a adivinar la dirección Danny Carvajal.

Luego vino la debacle para Myrie. El lateral volvió a fallar, esta vez al agacharse en un centro y dejar servido a Arrieta el 1-2 con un cabezazo.

El Ricardo Saprissa sudó frío por varios minutos, pues la oportunidad de alzar el título sin disputar una final comenzaba a desvanecerse.

Pero como ya es costumbre en La Cueva los últimos minutos se convirtieron en eternidad para los rojiamarillos hasta que llegó el error defensivo.

Keyner Brown trató de camuflar un jalonazo de camisa a Heiner Mora dentro del área y el árbitro Herrera lo sancionó como pena máxima.

Otra vez Smith se visitó de héroe desde los once pasos y concretó el 2-2 definitivo para dar paso al desastre en Tibás.

Empujones, reclamos pasados de tonos y hasta el peligro de una invasión de campo terminaron manchando el clásico, que más que buen fútbol, estuvo caliente e intenso.

Repase las principales incidencias del juego acá: