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El peculiar sabor de los aficionados, fueron los que dirigieron la fiesta y resumieron su alegría con baile. Tres derrotas, con 11 goles en contra al cierre de la primera fase, provocaron que muchos dudaran de que los limonenses podrían levantarse, pero ante el Saprissa despejaron dudas

“Estábamos de mal a volver a lo que habíamos hecho, ustedes (dirigiéndose a la prensa) vieron, jugamos fútbol y volvimos a lo nuestro, el equipo está ahí y espero en Dios que las cosas sigan saliendo”, mencionó el técnico Horacio Esquivel.  

Aunque el estadio no se llenó, los aficionados limonenses se las ingeniaron para ver el partido de cualquier forma y el equipo respondió y su afición así los premió.

Los jugadores están claros en cuál fue la diferencia para golear al campeón nacional.

“Yo creo que ir con todo, yo creo que creérnosla y volver a hacer lo que habíamos hecho. Demostramos de lo que estamos hechos”, explicó Erick Marín, anotador de un golazo.    

El equipo espera seguir en el estadio Juan Gobán para sentir esa fuerza que los tiene 13 partidos sin perder en este reducto y que los tiene soñando con alcanzar grandes cosas en este torneo. Con sabor y mucha alegría Limón baila y vive, ahora más que nunca, el deseo de llegar a ser campeón.