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Las lapas que hoy vuelan por los cielos de la península de Nicoya son, en gran medida, el resultado de un largo e intenso trabajo de conservación.

Estas coloridas aves solían volar por todo el territorio nacional, pero la capacidad destructiva del ser humano las golpeó durante el último siglo.

Se redujeron sensiblemente en número y cobertura, hasta verse aisladas en pequeños grupos y en pocas zonas del país.

Sin embargo, en las últimas dos décadas, ese gris panorama ha cambiado.

Las poblaciones de lapas rojas y verdes se ven favorecidas por la labor de un grupo que intenta salvarlas de la extinción.

Punta Islita, en la península de Nicoya, es el centro de operaciones de The Ara Project.

Según la organización, existen unas 300 lapas verdes en el norte y el caribe del país, mientras que las lapas rojas apenas llegan a unos 2.000 ejemplares.

Este no es un sitio de rescate, su trabajo va más allá, es la conservación de las aves.

Aquí se encargan de mantener en excelentes condiciones a las lapas que no pueden volver a su hábitat natural.

Observe más sobre este reportaje especial en el video adjunto.