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El proceso de extradición del exgobernador mexicano detenido el sábado en Guatemala por presunta delincuencia organizada y lavado de dinero podría tardar "de seis meses a un año", estimó este lunes un responsable de la fiscalía de México.

Javier Duarte, exgobernador del estado de Veracruz (este de México), detenido tras seis meses de búsqueda internacional, está a la espera de una audiencia en que su país deberá presentar la solicitud formal de extradición, precisó Alberto Elías Beltrán, subprocurador jurídico y de asuntos internacionales de la fiscalía federal mexicana.

La fiscalía tiene 60 días para presentar el pedido y hará lo posible para que el proceso se efectúe sin "agotar los tiempos", afirmó Beltrán en una entrevista con el canal de televisión local Televisa.

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"En Guatemala, todas las resoluciones dentro del proceso de extradición son recurribles y vía amparo también, entonces es un proceso que lleva un tiempo", explicó el subprocurador, estimando que podría llevar "de seis meses a un año".

En caso de que Duarte, de 43 años, opte por no dar batalla legal, el proceso podría completarse en "dos o tres meses", precisó.

Beltrán consideró que la fiscalía mexicana cuenta con un caso sólido para juzgar al exgobernante y descartó que éste pueda quedar libre en poco tiempo debido a la gravedad de los cargos que enfrenta.

"Estamos hablando de delincuencia organizada, delitos que van desde 20 a 40 años, y de lavado de dinero u operaciones con recursos de procedencia ilícita que la penalidad es de cinco a 15 años", afirmó.

Durante la gestión de Duarte (2010-2016), Veracruz se convirtió en uno de los estados más violentos de México, con sangrientos asesinatos por parte de cárteles narcotraficantes, varios casos de desaparición forzada y el asesinato de numerosos periodistas.

Miembro del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), que lo expulsó de sus filas en octubre, Duarte había renunciado a su cargo mes y medio antes de terminar su mandato, asegurando que no huiría y daría cara a las acusaciones en su contra.

No es el único exgobernador mexicano perseguido por la justicia: Tomás Yarrington, que dirigió Tamaulipas (norte) de 1999 a 2005, fue detenido el 9 de abril en Italia por lazos con el narcotráfico.

El exgobernador de Quintana Roo (este) Mario Villanueva fue detenido en 2001, extraditado a Estados Unidos y condenado por vínculos con el tráfico de drogas antes de ser devuelto a México, donde fue nuevamente encarcelado.