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¿Debía jugar el Borussia Dortmund su partido de Liga de Campeones un día después del atentado? El equipo, que perdió en su estadio 3-2 ante el Mónaco, se mostró contrariado, pero el gobierno alemán subrayó que no había que ceder al terrorismo.

¿Cómo se tomó la decisión de jugar?

El martes tres explosiones alcanzaron el autobús del equipo cuando iniciaba el trayecto hacia el estadio para el partido de ida de los cuartos de final de la Champions. El defensa español Marc Bartra resultó herido y todos los jugadores quedaron conmocionados. Unas horas después la UEFA anuncia que, de acuerdo con los dos clubes, el partido se disputará el miércoles (16h45 GMT).

En el momento en el que se toma la decisión, las autoridades no tienen ninguna información sobre la naturaleza o el motivo de la explosión.

"La decisión fue tomada sin tener la menor idea de la amplitud del caso", lamentó el miércoles tras la derrota el técnico del Dortmund Thomas Tuchel.

La elección de la fecha obedeció a una lógica deportiva y de calendario, ya que los dos equipos no tienen mucha disponibilidad en lo que resta de temporada.

"No había alternativa. El calendario entre los cuartos y la semifinales no dejaba otra opción", señaló el presidente del Dortmund Hans-Joachim Watzke.

Fue el miércoles cuando aparecieron los argumentos políticos y el "mensaje a los terroristas" se convirtió en prioritario, especialmente tras el anuncio de una pista islamista.

¿Qué reprochan a la UEFA?

"Nos hemos sentido ignorados", deploró Tuchel. "No nos pidieron nuestra opinión, unos minutos después del ataque, nos dijeron que teníamos que jugar, como si hubieran tirado una lata de cerveza contra el bus", añadió.

Falso, replicó la UEFA en un comunicado publicado en la página web del mayor diario de la región de Dortmund, WAZ: La decisión se tomó en el acto con el acuerdo de los dirigentes de los dos clubes.

"Muchos jugadores no querían jugar. Para mí es irresponsable hacerlos jugar, es una decisión imcomprensible de la UEFA", dijo la leyenda del fútbol alemán Lothar Mathaus, actualmente comentarista de televisión.

"Fue el peor día de mi vida", señaló el defensa del Dortmund Sokratis Papastathopoulos. "No somos animales, somos seres humanos, con familias y niños. Me siento como un animal, no como un humano, los que no han vivido nunca algo así, no pueden comprender su dureza", añadió.

¿Qué papel jugaron los responsables políticos?

"No debemos cometer el error de dejarnos intimidar, sino los terroristas habrían ya ganado", señaló el jueves en el diario Bild el ministro alemán del Interior Thomas de Maiziere. "Yo mismo fui al estadio para ver el partido en señal de solidaridad", añadió.

Aparentemente en total desacuerdo con su entrenador, Watzke quiso ver un acto de resistencia en esta decisión obligada por el calendario.

"Lo más importante es que nuestra democracia y nuestro estado de derecho están sobre la mesa y nosotros debemos reforzarlos. El equipo ha aportado una contribución destacada por el mundo entero", explicó.

"Querer enviar una señal a través del fútbol está muy lejos de mi concepción", contestó el centrocampista del Dortmund Nuri Sahin. "Las caras en el autobús en ese minuto me van a acompañar toda mi vida, fue horrible", añadió.

"La UEFA hizo presión y la política pidió al Borussia que desafiara al terror", añadió Matthaus.

Las consecuencias deportivas.

Sin Bartra, todavía en el hospital tras su operación en la muñeca derecha, el Dortmund perdió 3-2 tras un primer periodo en el que los jugadores se mostraron visiblemente desconcentrados. Ahora le tocará remontar en Mónaco para lograr la clasificación a semifinales.

"Evidentemente nadie podía pensar en el fútbol antes del partido", aseguró el defensa Matthias Ginter. "Durante el partido, también hemos remarcado que no era un partido normal para nosotros", añadió.

Especialmente afectado, el portero suizo Roman Burki, que lució una camiseta de Bartra en el calentamiento, dijo: "No he podido dormir una hora, no es la