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Varios centenares de migrantes cubanos que se encuentran en situación irregular en la capital de Panamá serán trasladados de manera excepcional a un albergue cerca de la frontera con Costa Rica, informó este martes el Ministerio de Seguridad.

La medida involucra a unos 300 cubanos alojados en una sede de la asociación católica Cáritas, donde reciben ayuda humanitaria y viven hacinados en espera de seguir su ruta a Estados Unidos.

"La cifra que manejamos es la proporcionada por Cáritas de aproximadamente 300 personas", dijo a la AFP el viceministro de Seguridad, Jonattan Del Rosario, quien aclaró que aún se realizan las coordinaciones logísticas para definir la fecha del traslado.

Ese grupo será trasladado a un albergue en Gualaca, en la provincia fronteriza de Chiriquí, "donde recibirán alimentación y alojamiento temporal, mientras se estudia y define su situación", según un comunicado del ministerio.

La decisión de trasladarlos fue tomada tras una reunión entre el presidente panameño, Juan Carlos Varela, el cardenal José Luis Lacunza y el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa. 

De acuerdo con el gobierno panameño, el traslado busca que los cubanos tengan "mejores condiciones" mientras se resuelve su situación. 

El Ministerio de Seguridad Pública precisó que la medida es "excepcional" y que, en el futuro, aquellos emigrantes que ingresen a Panamá de forma irregular "serán deportados o devueltos al país del cual provienen".

Adicional a este grupo, varias decenas de cubanos permanecen varados en Panamá desde la semana pasada en la frontera con Costa Rica, después de que abandonaran un albergue en la provincia selvática de Darien.

La mayoría de ellos iniciaron su travesía en Guyana con la intención de llegar por tierra a Estados Unidos.

Varela dijo la semana pasada que a estos cubanos sólo les quedaba la alternativa de "regresar a Cuba o regresar al país del que vienen (Colombia)".

Unos 25.000 cubanos indocumentados pasaron por Centroamérica en 2015 y en 2016 varios miles fueron enviados a México en avión desde Panamá y Costa Rica tras un acuerdo entre varios gobiernos de la región.

Los cubanos enfrentan ahora una mayor dificultad para entrar a Estados Unidos, que en enero canceló la política conocida como "pies secos, pies mojados", que les permitía ingresar al país y obtener la residencia con mayor facilidad que migrantes de otras nacionalidades.

Pese a las nuevas trabas para entrar a Estados Unidos, han seguido llegando, aunque en menor cantidad.