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¿Qué ocurre en los hogares tras una sentencia de prisión de un familiar y cómo logran enfrentar la nueva vida?

Nancy, Daniela, Jessica y Nuria no conocen ni nunca han visto a las 3 privadas de libertad que hablaron de sus vidas en prisión en las entregas anteriores de este reportaje.

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Pese a eso tienen algo en común que las identifica y las relaciona. Todas han sufrido y llorado tras estar en medio de una condena de prisión.

En este caso ellas han estado del otro bando, pues todas han tenido y tienen actualmente un familiar directo en la cárcel.

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Aseguran que a partir de una condena sus vidas también tienen un cambio radical que incluye sufrimiento, críticas y señalamientos con los que tienen que aprender a vivir.

Odir es un exprivado de libertad que fue condenado a 5 años de prisión por el delito de abuso sexual, asegura que estuvo 2 años y medio en la cárcel y que bastó ese tiempo para sufrir los tragos más amargos de su vida.

Pero Odir se llevó también la libertad de su esposa y de sus hijos.

Nuria también sufrió algo similar al caso anterior pero por otro delito que cometió uno de sus hijos de tan solo 21 años, él está preso aún y faltan muchos años para poder verlo de nuevo fuera de las celdas, mientras eso ocurre sus días están llenos de tristeza y angustia.

Nuria sufre pero a la vez asegura que su hijo está en un lugar donde puede verlo, hablarle y abrazarlo con su amor de madre.

Daniela y Jessica también se unen a las familias que sufren por errores de sus seres queridos.

Su hermano menor está preso por el delito de infracción a la ley de sicotrópicos.

Todas estas familias luchan día a día contra la condena más grande que llevan encima y sin ellas haber cometido un delito: las críticas, los juzgamientos y los maltratos.